Me parece que ahí está el problema, porque es un poder, un Poder del Estado. Cuando se administra Justicia, con las instituciones que tenemos en la argentina, vemos que hay una Justicia fallida.
Y sorprenden cosas como las del actual presidente de la Corte Suprema cuando dijo que el problema de la mala imagen de la Justicia está dada por los medios que influyen sobre quienes no interactúan con la Justicia.
Si uno mira que en lo que vamos de este año hay una gran cantidad de jueces, fiscales, que están bajo proceso o han sido desplazados. Y vemos lo que pasó con la Corte adicta, como la que tenía Menem...me parece que Rosenkrantz estaba mirando otro canal.
- Bueno, me parece que acá tenemos un problema. ¿Qué es lo que estamos mirando? ¿Quiénes son los jueces? ¿Hay muchos jueces valiosos? No tengo dudas. ¿Hay muchos jueces probos? No tengo dudas. ¿Hay muchos fiscales probos? No tengo dudas.
Hay muchos empleados judiciales que dejan mucho tiempo, yo trabajé tres años en la Justicia de instrucción, sé lo que se hace y los horarios. Y también sé de otros, y también sé de una Justicia que no se mira a sí misma y dice “tengo 45 días de vacaciones y tengo millones de expedientes acumulados que ponen en riesgo la seguridad de los edificios que no pueden aguantar los expedientes acumulados”.
La verdad, algo no está bien.
- Me parece que el primer problema de cómo nos afecta es, primero, que ponemos en duda todo lo que hace el Poder Judicial y la sensación de que no hay Justicia, que es injusto.
Vivimos en un país donde la resolución de conflictos, las demandas de los ciudadanos, no se resuelven de una manera justa. Eso es lo primero porque afecta a las instituciones, a que pongamos en duda todo lo que pasa.
¿Cómo nos afecta? En que pensamos que si uno llega a tener que enfrentar un problema en la Justicia, en cualquier ámbito, la federal, la penal, en cualquier instancia, en la Justicia civil o laboral, cualquier tipo de conflicto en el que tenemos que dirimir en un tribunal, entramos pensando que vamos a perder.
Hay otros actores que son fundamentales, que son los grandes culpables de lo que le pasa a la Justicia, que son los abogados. La cantidad de abogados que hay en la Argentina instala un nivel de litigiosidad absurda. Sólo la Ciudad de Buenos Aires tiene más abogados matriculados con capacidad de litigar en tribunales que toda Francia.
Es inaceptable, son los dueños de los tribunales los abogados. Me preguntaría si Rosenkrantz cuando dice que quienes intervienen en la Justicia la tienen en buena estima, si son los abogados, me parece que los abogados tienen que revisar lo que hacen.
La Argentina tiene que resolver si recibirse otorga matrícula para ejercer la profesional. Creo que, como otras profesiones, los abogados necesitan de otras instancias, de actualizaciones permanentes, porque si no tenemos lo que tenemos, un montón de abogados que son parte del problema que tiene la Justicia y de la insatisfacción de la ciudadanía respecto de ese Poder Judicial.
- Sí, es tremendo. Y hay veces que saben escribir un exhorto y los escriben mal para que los reboten.
- Los argentinos naturalizamos la injusticia. Naturalizamos que si me beneficia una situación no es injusta, y si me perjudica es injusta. Ese es el primer plano: cómo nos plantamos ante nuestras realidades cotidianas y de dónde venimos.
En un país que tiene un problema de origen con la Justicia, que se organizó con muchos problemas, que absorbió una cantidad de inmigrantes a que fueran parte de construir el país de la manera que se pudo y entonces las instituciones se fueron haciendo como se podían.
Empezamos con problemas con mucho arraigo en nuestra historia.
Una cosa es quien no tiene nada y para la cual las leyes son sólo obligaciones y ningún derecho, y están aquellos para quienes las leyes son sólo derechos y ninguna obligación. Me parece que hay una cuestión de esa construcción colectiva, dónde nos paramos, qué nos toca, qué hacemos, cómo lo procesamos.
La verdad es que lo procesamos mal porque hay malas instituciones y, sobre las instituciones, operan poderes fácticos: desde la Iglesia cuando no aceptaba una separación del Estado y mucha gente tenía que ir a casarse a la iglesia porque el registro civil, cuando ya la organización nacional estaba instalada, no era válida si no estaba la Iglesia de por medio. O que el divorcio llegara en 1987, inimaginable.
Desde esos poderes fácticos, desde los militares, a todos los que algún poder fáctico tienen, operan para que la ley sea un instrumento que se amolde a quien pueda “malearla” según sus intereses.
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- Me da mucho miedo, la verdad. Desde el primer día que aparecieron los cuadernos de la corrupción me dieron mucho miedo, por quiénes son los que van a administrar la Justicia, los que van a investigar.
Desde ese primer día, de hecho lo que nos muestran los cuadernos es que los mismos jueces y fiscales que a los mismos sectores no los investigaron, los absolvieron o les dictaron falta de mérito, ahora los vuelven a investigar y parecen haber descubierto lo que nunca quisieron mirar, porque no es que los absolvieron porque investigaron, directamente cerraron causas sin investigar. Eso da terror.
Nadie sale indemne, ni queda igual, después de un hecho como este, porque se pusieron a la luz muchas cosas, porque es cierto que a veces la verdad es difícil de alcanzar, pero los hechos que dan verosimilitud a lo que hemos visto durante mucho tiempo, hacen que algunas cosas cambien. Y la verdad es que, por otro lado, más allá del resultado final, insisto, tengo mucho miedo de que termine mal y que se hayan hecho cosas mal para que termine mal.
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- Gravísimo, me da miedo eso. Pero tengo la expectativa de que no quede todo igual. Si tuvimos y tenemos procesados, y algunos en algún momento tuvieron prisión algunos de los poderosos que parecían intocables en Argentina, igual que pasó en Brasil, algo cambia, no queda igual para mejor o para peor, es la gran pregunta.
Creo que la sociedad argentina, los poderes fácticos y el ciudadano de a pie en algún momento tienen que reflexionar si quieren seguir viviendo lo que está viviendo o si quiere cambiar. Y que el poder político no puede seguir mirando para el costado como miró para el costado con las barrabravas y tenemos lo que tenemos y cuando miró para el costado con la plata fácil para hacer campaña o habilitar obras.
Inexorablemente algo tiene que cambiar. Y frente a los que dicen que frente el mani pulite vino Berlusconi y que después del Lava Jato vino Bolsonaro, yo digo que es cierto. ¿El problema es que hayan venido Bolsonaro y Berlusconi o que los que estuvieron antes lo hicieron posible?
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- Las emergencias siempre te permiten hacer cosas que están por afuera de lo que son los procesos normales: cuando alguien está en coma, normalmente se adoptan procedimientos quirúrgicos médicos que no son los habituales.
Esto lamentablemente nos pasa lo mismo y ese es el problema. Volver a recaer en emergencias permanentes, con lo cual siempre ese estado de excepción nos hace ser permisivos con un montón de cosas, porque ante eso no nos vamos a ocupar de esos detalles, que no lo son, y son constitutivos para que un país funcione o no funcione, haya o no haya instituciones.
Nuestra tarea como periodistas es involucrar a la sociedad para que siga reclamando, siga teniendo un motor central de sus acciones, sus demandas, la Justicia, la transparencia, la eficiencia en el gasto. Las cosas que le faltan a la gente están muy vinculadas a la corrupción y a la comisión de delitos desde el poder, con esos intereses entre los que tienen el interés político y el económico.
Si no lo entendemos, no lo asumimos, si no nos deja nada ni la tragedia de Once, ni Cromañón, y, tenemos que plantearnos si este país tiene destino.
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- A Bonadio y Stornelli expuestos, que tenían una imagen con bastantes manchas y difícil de borrar a lo largo de su trayectoria, los Cuadernos les daban la oportunidad de blanquearse, de pasar de la manchita a un potencial bronce. Después hay condiciones y situaciones políticas que también influyen.
También sabemos cuál era el incentivo de Bonadio respecto de Cristina Kirchner, por ejemplo, o de Stornelli. Además, han pertenecido a un espacio político los dos.
Después, hay otro problema que es la demanda de la sociedad, la exposición que tuvo también lo lleva a que es más difícil a que es más difícil quedarse afuera de esto, y no producir hechos, no demostrar que se avanza.
Los demás jueces están menos expuestos, además esa disputa de los jueces, el hecho de no compartir información que se tiene, los arrepentimientos para avanzar en otras causas, es inexplicable.
Vos lo sabés mejor que yo, has estudiado esto: no hay manera de entender a alguien que esté un poco más lejos que nosotros lo que hace esta gente, con la arbitrariedad que se mueve y con la discrecionalidad que adopta el temperamento en términos judiciales.
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- No pasó, hubo muchas dudas sobre qué hacer con las delaciones premiadas. Muchos intereses fuertes, poníamos excusas, que no podían operar acá, que si iban a quedar afuera, adentro. También en gran medida muchos de los que aparecen en la causa de los cuadernos fueron los responsables de hacer que la causa esa no avanzara, porque estaban con muchos intereses para evitar que no avanzara, finalmente explotó por otro lado y los expuso.
Hay que ver quiénes son los jueces que tienen esas causas, los fiscales, las instancias de alzada que había y que hay. En eso hay mucha cosa de quién me toca cuando voy a tener una apelación que elevar y qué va a hacer. A los de primera instancia, pero sabemos que en la segunda instancia juegan muchos intereses y que hay una organización muy compleja de desentrañar para ver cómo operan y cómo actúan.
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- Los medios están en una situación muy crítica, y el periodismo, la verdad que aún después de todo lo que hemos vivido en estos años, y en estas condiciones en las que se trabaja, goza de bastante buena salud y me parece que hay mucho profesionalismo, mucho más que el que había hace algunos años, donde hay muchos periodistas, entre los que te incluyo, con formación profesional adecuada para abordar los temas, con formación profesional no sólo periodística, sino legal.
Y además capaces de utilizar big data, todos los datos para contrastar y hacer correr cosas que nos permitan revelar cosas, y llegar con bastante rigor y objetividad, lo mejor posible, a acercarnos a esa verdad.
Ese es un aporte enorme que se está haciendo, para mirar esas causas, mirar el procedimiento, chequear, cruzar datos y ponerlos sobre la mesa. Hay periodistas interesados, con falencias, voceros de los jueces, por supuesto, es el país que tenemos, lo conocemos, vemos cómo operan y cómo los jueces se aprovechan de ellos para instalar cosas.
Pero de cualquier manera creo que si no hubiera sido por el periodismo muchísimas de las causas por las que hoy hay corruptos en prisión y poderosos procesados no hubieran avanzado.
- Definitivamente. Y creo que la causa de los cuadernos tuvo un motor enorme, que fue la visibilidad que tuvo, más allá de que parecía increíble, que tiene mucha espectacularidad, es de esperar que la espectacularidad no se sobrepongan a la verdad, no se sobreponga al rigor de investigar.
Pero creo que hoy tenemos la cantidad de periodistas, te nombro a vos, a Hugo Alconada, a Paz Rodríguez Niell, Hernán Capiello, son gente que me consta que trabaja rigurosamente para llegar a la verdad con el sólo y único objetivo de dar una información veraz y fidedigna y con recursos técnicos para indagar y con honestidad profesional, que me parece que hoy en definitiva es lo único que debe primar en nuestro laburo.
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La Justicia tiene, en el buen periodismo, un auxiliar insuperable. También tenemos que decirle a la gente que los periodistas no tenemos los recursos de la Justicia para llegar a la verdad.
No podemos pedir compulsivamente que nos abran una puerta para ver qué hay adentro, no podemos pedirle a alguien que declare y que como testigo si no nos dice la verdad va a tener una pena porque está falseando su testimonio.
Tenemos recursos extremadamente limitados. Sabemos que tenemos muchísimos recursos y que si trabajamos rigurosamente podemos llegar muy lejos y poner en aprietos a mucha gente y se ha hecho.
Reivindico a gente que lo hizo en momentos muchos más complejos, como Horacio Verbitsky, cuando empezó con las investigaciones de corrupción en los noventa, que siguieron. Con gente que investigó la causa del soldado Carrasco o Daniel Santoro con la causa de las armas. Hay mucha gente que con mucho rigor ha hecho esto.
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- Ha sido una constante. Lo que hizo Diego Cabot acá, me parece que ha trabajado con mucho rigor, con el cuidado de haber llevado la causa a la Justicia. Diego me consultó qué hacer con eso. Era una decisión muy difícil y le dije que si había un espacio confiable, que lo hiciera. Pero le dije que tuviera cuidado porque no sea cosa que lo que hagan fuera usarlo para que no pase nada.
Creo que Diego Cabot hizo algo con mucha honestidad y rigor profesional a riesgo de conseguir una primicia, pero me parece que en esto hay gente que ha trabajado con mucho cuidado, un trabajo de noches enteras, de cruzar datos, ponerlos sobre planillas, usar toda la tecnología para cruzar información, el trabajo ha sido gigantesco.
Esto en algún punto es una demostración de que se pueden hacer algunas cosas bien, con mucha dedicación y mucho esfuerzo.