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Conte Grand: “A veces la persecución se confunde con las investigaciones de los delitos que comete el que se dice perseguido”

Catalina de Elía
por Catalina de Elía |
Conte Grand: “A veces la persecución se confunde con las investigaciones de los delitos que comete el que se dice perseguido”

Nació el 16 de abril de 1960, su padre era abogado y desde que tiene uso de razón está vinculado a la justicia. Hoy es uno de los hombres más poderosos de la justicia bonaerense y más cercano a Mauricio Macri y María Eugenia Vidal.

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Cuando Macri fue jefe de Gobierno y Vidal vicejefa, fue Procurador de la Ciudad. Cuando Vidal fue electa gobernadora bonaerense, quedó a cargo de la Secretaría Legal y Técnica de la Gobernación y luego, desde 2016, es el Procurador bonaerense.

Julio Conte Grand tiene 59 años, tres hijas y dos nietos. Dice que su objetivo es trabajar para mejorar el descrédito de la justicia, que eso le ha implicado sacrificio, riesgos e imputaciones pero que lo hace porque está convencido y por su familia.

 “¿Qué me anima a mí, a mi gente, a hacer las cosas como hay que hacerlas?, en lo personal cada sábado y domingo mirar los ojos de mis dos nietos y decir, es el futuro”, afirma en una conversación para el Podcast “Dos Justicias” de A24.com.

Para 2020, los planes del Procurador no varían: “En lo personal voy a seguir acompañando a mis nietos en su crecimiento, en lo intelectual poder cumplir con mi plan de lecturas anual y en lo profesional continuar trabajando desde la Procuración General de la provincia de Buenos Aires para la recomposición institucional...Estamos avanzando en la ejecución y constante rediseño del Plan Estratégico 2018/2027 que presentamos en su momento. No he pensado en otra variante”.

En una profunda entrevista con A24.com, Conte Grand se anima a responder sobre el estado de la justicia bonaerense, la causa de los Moyano y los dichos del presidente de la Corte bonaerense sobre “causas armadas”. 

¿Cuán importante y necesaria es la justicia para que haya orden social?

La justicia es una virtud, los clásicos decían una virtud cardinal. Aristóteles la comparaba con el lucero del Alba, la más hermosa de las estrellas. Porque es clave. Si no hay justicia no hay relaciones humanas. La constante y perpetua voluntad de dar a cada uno lo que corresponde.

Eso ya pone de manifiesto cuál es el norte, cuál es la guía que tenemos que tener todas las personas en nuestras relaciones interindividuales, sociales y ni hablar los funcionarios.

Por otra parte, el término Justicia tanto en la opinión pública, entre los legos, pero también entre las personas que se dedican a esto, refiere una institución. Entiendo que tu pregunta puede apuntar a esto, pero trae aparejado subliminalmente el otro concepto, el concepto de la virtud. Que es absolutamente consustancial a la institución.

Y el concepto institución de aplicación de la justicia, en el sentido de una persona o grupo de personas que revisten un poder singular dentro de la sociedad que les permita poder tomar decisiones y poder arbitrar los conflictos y resolver los conflictos.

No hay ninguna posibilidad de imaginar un modo de vivir de organizarse de los seres humanos si no existe una institución independiente que arbitra los conflictos conforme normas preestablecidas aplicando la virtud de la justicia.

Todo muy lindo, pero ¿qué pasa en la Argentina?

Puedo hablar de la provincia, de lo que nosotros encontramos y de cómo hemos ido evolucionando.

Lo que encontramos era realmente una situación muy compleja...Había algunos elementos minoritarios aislados, y que a veces trabajaban en conjunto, que no respetaban las normas básicas vinculadas a la ética...Para decirlo de una manera brutal grosera, tal vez impropia, los corruptos lideraban.

Recomponer esa institución era muy difícil, lo que hicimos es darles un marco de seguridad a las mayorías, mecanismos que les permitan sacar a la superficie lo que se sabía.

Hacer pública esta problemática es un paso fundamental.

- En ese sentido, hubo cuestionamientos por parte de la cabeza de la Corte Suprema bonaerense. ¿Cómo toma usted los dichos de De Lazzari? 

-No juzgo los dichos del presidente de la Corte, ni puedo hacerlo..Lo que hemos hecho desde la Procuración es actuar conforme a las normas institucionales.

Había manifestaciones del presidente de la Corte que se han hecho públicas, en función de esas manifestaciones yo lo que hice en forma inmediata es poner en conocimiento de esto, formalmente, a dos ámbitos.

Por un lado a la Secretaría de Control Disciplinario y Enjuiciamiento que depende de mí. Por otro lado a la Secretaría de Política Criminal, que también es una dependencia Orgánica de la Procuración general en el ámbito del ministerio público. Para que analice, investigue, y lleve adelante un trámite administrativo disciplinario para ver si efectivamente había integrantes del ministerio público que han incurrido en este tipo de comportamientos que trasuntan los dichos del presidente de la Corte.

- Claro, porque habló de Causas armadas, de espías. De cosas muy pesadas…

- Exactamente, entonces está en marcha y los responsables de la sede de control disciplinario, y quienes llevan adelante el trámite han decidido algunas medidas probatorias, se han citado algunos testigos, se le ha solicitado por las vías formales correspondientes y máxima jerarquía al señor Presidente para que actualice esta información, para que acompañe lo que él tenga para investigar y eso va a ir para adelante y se va a conseguir eventualmente algún objetivo que será demostrar que hay o demostrar que no hay en la medida de las limitaciones propias de un proceso administrativo disciplinario.

Por otro lado, la secretaría de política criminal tenía la instrucción c de remitir eso la fiscalía general de la plata, cosa que hizo, para que quede radicado en un fiscal. Para que a su vez de intervención a un juzgado de garantías, lo que también ha ocurrido, para poder avanzar en una eventual investigación, si considera el fiscal y luego el juez de garantías que había materia como para hacer alguna investigación puede que lleguen a una conclusión distinta. 

Hay que esperar la evolución y lo que quiero dejar bien asentado es el funcionamiento de la institución y la certeza de que nosotros si hacemos un control del funcionamiento para que esto realmente vaya por los carriles que tiene que ir y las cosas vayan bien. 

De hecho, hay algunas experiencias que tienen que ver con nuestra actitud, nuestra reacción inmediata ante eventuales situaciones. Porque estamos convencidos de que la basura debajo de la alfombra ha sido un mecanismo muy perverso para la justicia bonaerense durante décadas.

- ¿Qué pasa cuando hay un gobierno de turno, la justicia investiga o es un apéndice de eso? ¿Cómo es ahora, ve que algo ha cambiado?

- Cuando a mí me propusieron, uno de los cuestionamientos centrales que se hizo a mi designación es que yo estaba muy vinculado con la gobernadora institucionalmente. 

A veces, multiplico mis esfuerzos para que no se vean cosas que no son, porque a veces está la idea, explícita o implícita, de que yo pueda tener esa vinculación. 

Pero estoy absolutamente convencido de que es fundamental la independencia, no se puede trabajar sin independencia.

Tengo la certeza y la seguridad de que uno está haciendo las cosas sin intromisión. Cuando digo sin intromisión es que uno no puede imaginar que está en una burbuja, no puede imaginar que está trabajando en un mundo de ángeles, se trabaja en un mundo de seres humanos, donde hay imperfecciones. Y tiene que enfrentar estas imperfecciones.

- ¿Pero son seres humanos con imperfecciones o es un sistema completo que hay que cambiar?

- No, el sistema a mi juicio hay que ajustarlo, pero no hay que cambiarlo. 

No podemos tener un perfil de fiscales de principios del Siglo XX, no podemos. El cambio cultural ha sido fabuloso y en muchos casos no se ha ido acompañando por la justicia.

- Pero nosotros vamos a cualquier fiscalía y se le caen los papeles por la cabeza…

- Esa es la infraestructura, el tema es la cultura. Hay una frase extraordinaria que es "la cultura se come a la estrategia en el desayuno", qué quiere decir esto; que si uno tiene una excelente estrategia, una excelente infraestructura, pero no hay una reforma cultural estamos absolutamente impedidos de llevar adelante nuestros objetivos. 

Por supuesto el cambio de infraestructura lo estamos haciendo, estamos haciendo todo lo posible, con escasez presupuestaria, hay prioridades. 

Yo tengo la certeza de que dentro de los 8650 integrantes del Ministerio Público hay muchísimos, muchísimos, que están disconformes con su ámbito de trabajo físico, con los recursos con los que cuentan. Algunos más, otros menos.

Yo tengo un lema que me enseñó una persona con la que trabajé cinco años, un ex presidente de la Argentina, Arturo Frondizi, la primera vez que me encargó un trabajo yo se lo lleve, me lo criticó duramente y le dije: "bueno es que no tenía materiales, usted me dio sólo esto", me miró y me dijo: "Conte Grand, el mal obrero siempre se queja de las herramientas”.

- Pero no es lo central…

- No es lo central, pero es un gran problema y hay que atenderlo.

- Ahora, quiero entrar en un terreno oscuro y que no está claro en ningún caso, que son los servicios de inteligencia y la penetración que tienen en determinados expedientes...Hay una denuncia de un juez de la provincia que dice que hubo influencia de agentes de la Agencia Federal de Inteligencia en la causa de Independiente contra los Moyano...¿qué pasó ahí?

- A ver, si estamos hablando de lo mismo, yo recibí de parte de la Corte una denuncia que le formuló un juez de Lomas de Zamora, donde este juez manifiesta que ha sucedido algo respecto de esa intromisión.

Eso ya lo había denunciado un magistrado y lo está investigando la justicia federal porque, en la medida que hay si es los hay, participantes en ese comportamiento que son funcionarios federales nosotros no podemos intervenir.

- ¿No hubo persecución en algún momento?

- La persecución en absoluto. Sí han habido jueces que lo han señalado, pero ahí hay que tener mucho cuidado... 

A veces la persecución se confunde con la investigaciones de los delitos que comete el que se dice perseguido. Cuando uno investiga delitos la persona puede reaccionar de muchas maneras. 

- Nosotros fuera de esta entrevista estábamos conversando sobre las alarmantes cifras de la confianza que tienen los ciudadanos argentinos hoy en día al Poder Judicial y a la Justicia, a la palabra judicial. Incluso cuando hay una condena o una absolución la mitad de la gente piensa una cosa y la mitad de la gente piensa otra. ¿Cuánto de esa relación conflictiva tiene que ver con el mal hábito que ha creado el Poder Judicial en la Argentina y la palabra judicial?

- Es un ida y vuelta, claramente. Y el fondo del tema es cultural. Por eso nosotros lo planteamos así cuando asumimos en el Ministerio Público.

Con este nivel de descrédito no se puede trabajar. Por lo tanto, hemos hecho muchas cosas.

Hemos trabajado un año largo para poder, finalmente, conseguir que el acompañamiento de la Corte en el dictado de una norma para la existencia de declaraciones juradas abiertas. Hemos trabajado mucho y finalmente sancionamos un Código de ética. Y hemos trabajado mucho en la reforma del sistema de control disciplinario y de enjuiciamiento.

Nuestros integrantes no son alienígenas que caen y se meten en la Justicia, integran la sociedad, coexisten, conviven, van a otro lugar, tienen amigos, tienen vinculaciones, tienen actividades sociales, tienen actividades culturales, deportivas. La transformación debe ser muy fuerte.

¿Nos cuesta mucho?, nos cuesta mucho. ¿Qué nos cuesta?, nos cuesta imputaciones, a veces veladas, a veces directas, imputaciones de prosecuciones que en realidad son investigaciones dentro del marco de la Ley, imputaciones de usos abusivos de instrumentos legales, que los estamos haciendo en el marco de la Ley y nos cuesta mucho sacrificio personal, riesgo personal, riesgo físico, y riesgo de nuestra gente. Estamos dispuestos a hacerlo porque estamos convencidos de que esto es así.

Y yo lo digo siempre, ¿qué me anima a mí, a mi gente, a hacer las cosas como hay que hacerlas?, en lo personal cada sábado y domingo mirar los ojos de mis dos nietos y decir, es el futuro.