"Tuve como diez (automóviles de alta gama) Porsche, cuatro Ferraris... No lo digo como soberbio, porque hoy estoy menos diez. Pero yo estaba en condiciones de hacer grandes erogaciones", se ufanó.
"Yo podría haber haber agarrado 100 millones de dólares y estar ahora en Indonesia. Pero no, no lo hice, estoy acá".
Tras interrumpir por un momento su declaración por una molestia en la vista generada por "presión ocular" ("estoy viendo todo como en un caleidoscopio), el financista se despegó de las acusaciones en su contra: "ya pagué los platos rotos. Los pagué con dinero y con salud".
Elaskar reivindicó que las empresas familiares, que su padre les legó a él y a sus hermanos, "no tenían vinculación, ni directa ni indirecta, con ningún gobierno".
"Por eso podíaos tener cuentas en banos de primera línea. Lázaro Báez jamás hubiera podido tener cuenta en un banco de primera línea. La mayoría auditan y si se trata de contratistas de obra pública no los aceptan".