La segunda vía es la judicial a través de denuncias cuando los hechos de los que tomamos conocimiento presuponen un posible delito. Pero además seguimos muchas causas judiciales como “AMIGOS DEL TRIBUNAL”. En las principales causas de corrupción nos presentamos a los fines de colaborar con la justicia, aportando pruebas, ayudando en el análisis de la documentación que muchas veces provoca el colapso del juzgado.
Muchos jueces nos aceptan sin reparos. Otros se molestan ante la mirada de la sociedad. La experiencia en este campo es muy satisfactoria ya que nos permite aportar prueba en causas para lograr su avance y mejorar los tiempos de la justicia.
Los constantes escándalos y denuncias por corrupción en Argentina en los últimos años han dañado la credibilidad en las instituciones. Hoy somos testigos de un sentimiento general de desilusión pública y tensiones sociales y políticas.
La Argentina viene de muchos años de deterioro en la calidad institucional, con organismos de control prácticamente inexistentes, utilizados por el gobierno como un arma de persecución a opositores, quienes no adherían al proyecto y era un instrumento de encubrimiento a las prácticas delictivas de socios, testaferros y funcionarios públicos enriquecidos.
Muchas veces escuchamos hablar en los últimos años de NUNCA MAS DE LA CORRUPCIÓN. Pero para que realmente ocurra, debe impulsar un compromiso político serio y firme que incluya a cada uno de los miembros del Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Y para ello necesitamos un adecuado sistema de controles para que la práctica corrupta (y el corrupto) sea sancionada. Pero además del compromiso de los miembros de los poderes mencionados, necesitamos estar convencidos de que se requiere el trabajo y esfuerzo de todos los miembros de la sociedad. Todos somos responsables en la lucha contra la corrupción. Y allí radican nuestras acciones.