Cuando uno habla de la Justicia se refiere no a cuestiones justas sino a arbitrar conflictos.
El fenómeno de los conflictos individuales o grupales en una sociedad requiere, en estos tiempos, una ampliación en todas sus facetas; que en general se simboliza en Comodoro Py. Pero creo que el fenómeno masivo tiene más que ver con que el que ve a Comodoro Py de lejos, pero que hace empatía en lo que le pasa a él en su situación legal en particular.
Es necesario resolver problemas concretos de administración de las relaciones legales para la gente. Un gran tema para resolver sería cómo hacer una justicia de menor cuantía o de menor entidad que funcione rápidamente en tiempo y forma.
-No diría de acercar, pero sí generar un acceso fácil para tener un árbitro a mano con capacidad para cumplir el arbitraje.
La segunda cuestión que creo que habría que ver es el fenómeno de la sobredimensión de la conflictividad social traducida a leyes. Si yo creo una superabundancia de normatividad que obligue a regular las conductas en base a esa excesiva normatividad, nos encontramos con que va a haber un déficit estructural para responder en tiempo y forma a lo que sucede.
El año pasado hubo 17 mil causas, sobre doce jueces, mil quinientas causas por juez, debería resolverse un juicio cada menos de una hora...Por ahí habría que bajar del realismo mágico o utópico al realismo práctico de poner bajo tutela judicial aquellas cosas que son verdaderamente relevantes.
- Para poder cumplirlas.
La tercera cuestión es analizar el tema de la prescripción, porque si vos saturás un sistema y le ponés una prescripción rápida, el negocio es de los abogados. Porque por pavear y demorar la instancia se logra prescribir una causa.
En algunos países tienen una enorme prescripción. Quizá a los treinta años tenés una estafa intrascendente, te engancharon y marche preso.
La cuarta cuestión que me parece que habría que analizar, y voy acercándome a Comodoro Py, es analizar un fenómeno que fue el traslado de la lucha política a la denuncia penal.
Esto arrancó el tiempos de Menem como fenómeno sistémico, donde se cuestionaban las decisiones políticas de Menem que significaron un giro copernicano en las políticas de Estado, como las grandes privatizaciones. Ahí la denuncia se convertía en una denuncia penal masivamente. En la decisión de una privatización o estatización hay una dosis de la decisión que es materia de la naturaleza política que sólo debe ser sancionable por la voluntad popular.
Ahora, si a esa decisión, que es sólo sancionable por la voluntad popular, se le agrega una extorsión, una coima, o un beneficio más allá de lo que corresponde al acuerdo de voluntades de esa decisión autónoma ahí sí tendría que tener relevancia.
Hubo un fenómeno que todavía subsiste y ha incrementado que es que lo que no me gusta o lo que puede ser decidido políticamente, aún de manera arbitraria, lo convierto en una denuncia penal. De este modo, se “sobresatura” el sistema y se genera un fenómeno, de por sí peligroso, que es darle a determinadas personas un poder demasiado fuerte que le permite regular vida y libertad de persona, tal vez sin la experiencia que uno debería tener para tener ese poder. Entonces, nos encontramos con el fenómeno Comodoro Py.
Creo que hay muchos caminos, lo primero es una toma de conciencia de que si yo vivo denunciando al que está en el gobierno, cuando se vaya el que esté en el gobierno, voy a ser denunciado cuando esté yo en el gobierno.
La segunda cosa, tal vez, es eliminar esa suma de poder sobre la voluntad cumpliendo con la Constitución, a saber, plantearse seriamente un mandato que está hace muchísimos años que es el juicio por jurados.
- El sistema no es Comodoro Py. En Comodoro Py vos tenés la comida que es un manjar, el chancho y el que le da de comer.
Entonces, esa sumatoria de factores geométricamente ponderados genera un monstruo.
Si uno desagrega esas cosas, primero discute la limitación la facilidad de denunciar, que denunciar porque sí tenga un costo. Si uno además, hace normas legales que sean menos “sobreabundantes”, y si además, dota de más personal. Y además, pone los jurados, entonces empieza a resolverse el problema.
No se resuelve ni nombrando más jueces, ni sacando estos. Si vos, Catalina, haces un análisis a lo largo del tiempo, se han ido jueces y fiscales.
- Porque en realidad el sistema genera hábitos bastante dominantes, pero es el sistema, del cual todos somos parte de ese sistema.
- No sé si existe radical, peronista o ucedeísta. Lo que sí creo es que es un problema complejo. De hecho las estadísticas dicen que la credibilidad nuestra es bastante pobretona...
- El Ministerio de Justicia dice 71% de imagen negativa...
- Ni quita ni pone, 71%, 60%, 78%. Digo, si uno quiere cambiar eso, tiene que cambiar una complejo de cosas. Entre otras la conducta de los propios actores de la sociedad, que cualquier cosa que no le gusta, te mete una denuncia...
No es que eso pasa por eso, pero digo que empieza por eso. Un sistema que podría, no sé si ser más justo, pero sería más indubitable es cumplir la manda del juicio por jurados.
Está ahí y no lo hacemos...
- Yo creo que sí. Depende de cuánto quieras invertir y cuánto te interesa la transparencia. En definitiva, no hay verdad revelada, no hay verdad de Dios. El derecho es lo que los hombres quieren, y entre que se equivoque un iluminado pago y se equivoque la comunidad, de última, lo más excusable es que la que te fusile sea la sociedad.
- Es un símbolo de la legalidad es la cárcel del sistema. Digo, a veces el sistema de normas se convierte en una opresión si se utiliza en un sentido de regular la vida por encima la gente. Se convierte en algo opresivo y no algo que contribuya a un mejor desarrollo. No hay una sociedad sin normas, pero a veces, la sobredosis de normas mata la libertad.
- A veces sí, a veces no. Sacá las conclusiones vos, yo no dejo de ser fiscal en un reportaje...
- Hay otra frase que es muy importante que es: "dentro de la ley todo, fuera de la ley, nada".
Se ensamblan, no son contradictorias. Son armonizables.
- En realidad, ese tipo de frases son para estudiar en la facultad. Lo que yo traduciría es lo siguiente: un régimen de conductas preestablecidas tiene que haber, más allá de que sean justas, para poder convivir, es inevitable. Si no hubiera derecho, no habría sociedad.
Si no hay poder, no hay derecho. Podría decirte una frase, que también existe, que el derecho es la súper estructura del poder; que también es verdad. Es verdad y no está bien ni mal. Para que haya normas tiene que haber capacidad de hacerlas cumplir, y para poder hacerlas cumplir tiene que haber el poder de hacerlas cumplir. A esto lo arreglamos entre todos o no lo arregla nadie...