JJOO

Juegos Olímpicos: Simone Biles vuelve a competir

La extraordinaria atleta estadounidense dio marcha atrás con su decisión de bajarse de los Juegos Olímpicos y retomará la actividad.
Simone aún tiene algo para dar en los Juegos Olímpicos de Tokio.

Simone aún tiene algo para dar en los Juegos Olímpicos de Tokio.

La accidentada participación de Simone Biles en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 tendrá un último capítulo. La gimnasta estadounidense participará en final de barra de equilibrios que cierra la competición femenina de artística. No quiere despedirse de estos Juegos con la imagen de aquella retirada en la final por equipos que justificó por unos trastornos mentales.

Desde entonces se han esperado novedades en torno a Biles con el mismo interés que despiertan los comunicados médicos de un Papa agonizante. Y jornada tras jornada la noticia era que no había noticia: Biles y sus entrenadores decidían no participar en las sucesivas finales para las que se había clasificado. El desconcierto inicial que provocó la retirada de la campeona olímpica en Río 2016 reavivó el debate abierto semanas atrás por la tenista japonesa Naomi Osaka, que también dejó Roland Garros aduciendo problemas psicológicos. En él irrumpieron políticos, líderes de opinión y otros deportistas. Algunos han quedado retratados o han tenido que comerse sus palabras.

Biles optó por la trasparencia. Explicó de inmediato en qué consistía su problema, esa 'desconexión' entre el cerebro y el sistema nervioso que rige el cuerpo, que los estadounidenses denominan 'twisties', y que provoca la pérdida de control de los movimientos complejos como las acrobacias. Su origen es más difícil de determinar, pero en el caso de Simone parece estar relacionado con las altísimas expectativas levantadas por su participación en Tokio como gran icono del deporte femenino.

La gimnasta también mostró los efectos de ese trastorno difundiendo imágenes de entrenamientos realizados en un gimnasio ajeno a las instalaciones olímpicas, donde se la veía caer sin control sobre las colchonetas, entre exclamaciones de impotencia.

En esas condiciones es inimaginable que pudiera tomar parte en concursos como el individual, el salto o el de suelo, donde los elementos de riesgo son consustanciales. El programa alargado un día más de la gimnasia en estos Juegos le ha dado a Biles margen para intentar salir del laberinto en el que estaba.

La barra de equilibrios es un aparato menos exigente en términos acrobáticos y ahí puede modular su ejercicio. En esta ocasión su objetivo no será ganar, ni sumar una medalla a un palmarés inigualable en la gimnasia moderna. Biles es un símbolo como deportista; mujer negra abandonada por sus padres y adoptada por sus abuelos; víctima como otras muchas de abusos sexuales por el médico de la selección estadounidense Larry Nassar y voz contundente en defensa de los derechos y el bienestar de sus compañeras. Si reaparece este martes, quién sabe si en su última competición oficial, es para dar una señal de superación, no de superioridad.

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