Y lo más polémico vino después. Como factor interno dio a las elecciones y su resultado: “El país irá a elecciones en octubre próximo y es importante que no se descarrile la voluntad de cambio. No vemos ese riesgo que se pueda materializar, pero urgimos a la Argentina a mantener el rumbo”.
Esa declaración fue tomada en nuestro país como una intromisión en la política interna y que llamaba a votar por los candidatos libertarios.
De inmediato, partidos de la oposición rechazaron las declaraciones de la titular del FMI. Cristina F. de Kirchner - presidenta del PJ - retuitó el documento condenatorio del Justicialismo.
Las críticas rebotaron en Washington. Tal como sucedió cuando la vocera del FMI no confirmó inicialmente la cifra de 20.000 millones de dólares adelantada por el ministro Caputo. Por eso, ante periodistas especializados en economía, Georgieva aclaró, mas bien rectificó sus palabras: "Lo que hemos aprendido de la experiencia es que muy a menudo, antes de las elecciones, los gobiernos debilitan su determinación de hacer reformas, por lo que mi mensaje fue para el Gobierno, que establezca el rumbo en beneficio del crecimiento de la Argentina, en beneficio del pueblo argentino”.
Lo que un día antes sonó a defensa del oficialismo, ahora se convirtió en una sugerencia para el gobierno de Milei. Ni la política, ni la economía, son ciencias exactas.