En la obra hay dos personajes principales: la Huesera, una suerte de pitonisa que lee señales y comenta los posibles desenlaces que es a la vez la abuela de Malinalli, interpretado por la cantante, compositora y performer Maia Mónaco, que además del rol advinatorio juega varias canciones y algunas voces de otros personajes en la pieza; y Malinche, a cargo de una intensa y proyectada Ana Yovino, que la interpreta desde niña hasta el momento en que da a luz su primer hijo.
"La pieza, de corte confesional, culmina con la protagonista a punto de parir. La hipótesis en que se sustenta es que si la conquista dejó un legado, es el de pertenecer a un mestizaje incierto", destaca Escofet en un escrito que acompaña el programa de mano.
La historia de la Malinche se cuenta de comienzo hasta el parto de su hijo con Cortés y es bastante rigurosa en el acompañamiento de las vicisitudes que esta mujer nahua atraviesa en su vida, realizando distintas marcaciones en torno del lugar histórico de la mujer, y los destinos sumergidos, uno bastante elocuente alrededor de los sometidos y que equilibra tanto la España de los conquistadores como la América de los conquistados.
La obra se sitúa entre el relato de vida y el contexto histórico y elige sumergirse en una cierta atmósfera de misterio, sincretismo, evocación y conjuro de las fuerzas históricas, tanto materiales como espirituales y anímicas, que parecen mover las aspas de la historia y el mundo y que provocaron una suerte de big bang cultural en el encuentro de los mundos americanos y europeos con la conquista del continente.
Bazzalo elige una puesta en escena que respeta y lleva a su máxima expresión esta invocación teatral propuesta por Escofet y la tiñe de personificaciones actorales potentes y comprometidas, intensas y vitales, tanto desde el canto, sonoro, elevado, en instantes prístino, de Mónaco, como en el tono, ardiente y comprometido de Yovino al relatar una historia, que es suya y, en la mayor parte del tiempo, desgraciada: la de un cuerpo zamarreado al ritmo de las imposiciones del poder, ya sea las de las leyes de la cultura originaria o las de los conquistadores, atravesadas ambas por el patriarcado, la desolación, la inclemencia.
Otras apuestas fuertes de la puesta son la música, presente en todo el desarrollo escénico y con peso gravitante en la definición de los climas de las escenas; y las imágenes audiovisuales, que reúnen modernidad y sincretismo, debidas a Lucio Bazzalo que se proyectan sobre el fondo y el piso del escenario a lo largo de toda la representación, transformándola en uno de los personajes centrales de la tragedia.
Más que realismo hay artificio en esta construcción histórica que le habla al presente y que a veces peca por ser excesivamente declamatoria, o si hay realismo es del tipo mágico que sintetiza los mundos diversos que tienen lugar en la América nuestra.
"La Malinche", cuenta con diseño de vestuario de Adriana Dicaprio; diseño de escenografía de Alejandro Mateo, diseño de iluminación de Soledad Ianni, diseño y realización audiovisual de Lucio Bazzalo y música original y dirección musical de Gerardo Morel, y se puede ver de jueves a domingos a las 19.30 en el Teatro Nacional Cervantes.