Desde que comenzó la crisis, Bolsonaro y Mandetta tomaron caminos diferentes. El ministro Mandetta abrazó los lineamientos de la OMS: testeos, aislamiento y distanciamiento social.
Pero para Bolsonaro, esa propuesta significa la parálisis económica del Brasil, que lo lleva a un caos inexorable. En cambio, propuso un "aislamiento vertical", es decir, proteger solo a los adultos mayores y población vulnerable. Para el resto de Brasil recomendó volver rápidamente al trabajo.
La propagación del coronavirus lo puso en un aprieto al presidente. Brasil tiene 25.884 infectados y 1.557 muertos. Es el tercer país de América más afectado, solo superado por Estados Unidos y Canadá (éste último, con más infectados pero muchos menos muertos).
La otra gran polémica entre el jefe de Estado y su ministro se da por la prueba de remedios para la pandemia. Específicamente la cloroquina. Bolsonaro es un defensor de su utilización como eventual atenuante o cura. Mandetta, en cambio, se muestra cauteloso, al igual que la OMS.
Pero el punto de no retorno, parece haber llegado el fin de semana. Los gobernadores sostienen el aislamiento, especialmente los de Río de Janeiro y San Pablo.
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Luiz Henrique Mandetta, el ministro de Salud enfrentado a Bolsonaro
Luiz Henrique Mandetta, el ministro de Salud enfrentado a Bolsonaro
En esta polémica, Mandetta declaró: "La gente ya no sabe si seguir lo que dice el presidente o el ministro de Salud". O sea, elegir entre Bolsonaro o él.
Bolsonaro, pretende emular a Donald Trump en muchas actitudes y declaraciones. Tal ve por eso, en este tema, el Washinton Post se ocupó del presidente brasileño.
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Bolsonaro, para el "Washington Post", es el peor líder ante el coronavirus.
Bolsonaro, para el "Washington Post", es el peor líder ante el coronavirus.
Con un título no muy halagüeño, lo cuestionó: "Líderes arriesgan vidas minimizando el coronavirus. Bolsonaro es el peor".