El presidente chileno, Sebastián Piñera, declaró que "estamos en guerra contra un enemigo poderoso, implacable que no respeta a nada ni a nadie, que está dispuesto a usar la violencia sin ningún límite”.
El presidente chileno, Sebastián Piñera, declaró que "estamos en guerra contra un enemigo poderoso, implacable que no respeta a nada ni a nadie, que está dispuesto a usar la violencia sin ningún límite”.
Los enfrentamientos entre manifestantes y las fuerzas de seguridad, con la participación del ejército en las calles de Santiago, dejaron hasta el momento un saldo de 11 muertos. según la intendenta de la Región Metropolitana, Karla Rubilar.
Se renovó el toque de queda, que rige entre las 19 hs y las 6 de la mañana del día siguiente.
Sin embargo, las palabras del primer mandatario fueron desmentidas por el militar a cargo de controlar el estado de sitio. Un verdadero llamado de atención, que agrega más tensión a la crisis en Chile.
"La verdad es que no estoy en guerra con nadie", dijo el General Iturriaga, que marca una clara diferenciación con Piñera. Es el militar encargado de controlar el cumplimiento del estado de sitio.
Esta mañana, el jefe de la defensa nacional declaró: "Estamos muy conformes con lo que hemos visto. Ha sido un despertar lento de la ciudad, en calma y en paz, lo que nos tiene muy tranquilos y al mismo tiempo muy alerta a inconvenientes que pudieran provocar algunos desadaptados”.
Los incidentes estallaron en Santiago de Chile y en otras ciudades a poco de conocerse una suba en el precio del metro (el subte) que pasó de $800 a $ 830.
En realidad, el precio de ese transporte público aumenta de manera sostenida desde el año 2007, cuando costaba 420 pesos. Es decir, un ajuste del 197% para llegar a estos $830 de 2109.
Las protestas en las calles causaron enfrentamientos con las fuerzas de seguirdad, el incendio de colectivos, trenes e inmumerables destrozos en la vía pública.
También hubo saqueos a comercios y problemas en el aeropuerto de Santiago que causó la demora y cancelación de vuelos locales e internacionales. Además de las muertes, el fin de semana violento en Chile dejó más de 1.500 detenidos.
El presidente Piñera al hablar al país anunció que dejaba sin efecto el último aumento en el metro. Pero, de nuevo, su definición, "estamos en guerra contra un enemigo poderoso, implacable..." no hizo más que poner el eje en la gestión del propio Piñera.
El estallido se produjo pocos días después de que el presidente dijera que Chile es una suerte de "oasis" ante los problemas de la región (por Venezuela, Ecuador y la crisis económica de la Argentina).
La oposición también señala a Piñera. El Senador Jaime Quintana del Partido por la Democracia (PDD) se reunió por la crisis con Piñera, mientras que por twitter expresaba su rechazo a las palabras presidenciales.
No solo dice que "no hay ninguna guerra" sino que pone el acento en otro lado. Apunta a un "malestar ciudadano acumulado".
Es lo mismo que se escuchó el fin de semana en las calles de Santiago: "No son 30 pesos, son 30 años", en alusión a la falta de respuestas para los sectores más populares por los sucesivos gobiernos en Chile, desde el regreso del estado de derecho.
La popularidad del presidente está en su punto más bajo, ya llega al 58% de imagen negativa.
“Será un día difícil”, anticipó Piñera. No solo para Chile, también para su gobierno.