Alemania no sale de la conmoción tras el robo de joyas históricas llevado a cabo en el Museo Grünes Gewölbe, conocido como “el museo del tesoro” y ubicado en la ciudad de Dresde.

Alemania no sale de la conmoción tras el robo de joyas históricas llevado a cabo en el Museo Grünes Gewölbe, conocido como “el museo del tesoro” y ubicado en la ciudad de Dresde.
Se trata del robo de arte “más importante desde la segunda guerra mundial” y la policía alemana se encuentra abocada a la búsqueda de al menos dos prófugos.
Según los investigadores, los ladrones destruyeron un transformador eléctricos ubicado cerca del museo y de esa forma lograron desactivar las alarmas.
Así lograron acceder a través de una ventana a una de las salas, de donde sustrajeron joyas, diamantes y piedras preciosas.
La policía difundió un video que muestra a los ladrones entrando a una sala del museo con la ayuda de linternas. Luego, uno de ellos, encapuchado, aparece rompiendo una vitrina a hachazos. El jefe de policial local detalló que fue “un robo muy bien armado”.
Uno de los elementos más valiosos entre todos los faltantes es una espada que cuenta con nueve grandes diamantes engastados y otros 770 más pequeños de oro y plata. En el botín figura además una charretera con más de 200 diamantes y una hebilla con más de 600 brillantes.
La directora de colecciones de artes del estado de Dresde, Marion Ackermann, dijo que el valor de lo robado es “inestimable”. Explicó además que será muy difícil que los elementos puedan ser vendidos tal como están. Según ella, las piezas podrían ser desmontadas para comercializarlas separadamente, algo que consideró “inquietante”.
El robo se produjo en las salas del este del museo, construidas durante el siglo XVI. Hacia principios de 1700, el Rey de Polonia (Augusto II) depositó en ellas piezas procedentes del Renacimiento y del Barroco.
La policía admitió que, por el momento, no tiene pistas concretas para identificar a los asaltantes, quienes -se descuenta- son altamente profesionales.
En tanto, las autoridades se encuentran en la búsqueda de restos de ADN y procedieron a registrar un estacionamiento en el cual, supuestamente, los ladrones quemaron un auto que usaron para huir.
Una parte del museo de Dresde había sido destruida durante la segunda guerra mundial, en ocasión de los bombardeos aliados, en 1945, y luego fue reconstruida.