"Hoy no celebramos el triunfo de un partido o un candidato, sino el triunfo de la causa de la democracia", fueron las palabras iniciales de Joe Biden, al asumir como el 46° presidente de los Estados Unidos.
"Hoy no celebramos el triunfo de un partido o un candidato, sino el triunfo de la causa de la democracia", fueron las palabras iniciales de Joe Biden, al asumir como el 46° presidente de los Estados Unidos.
En una ceremonia que estuvo plagada de hechos simbólicos con un claro propósito: Dejar la división profunda que fomentaron los cuatro años de la administración Trump en ese país.
Desde los barbijos, que todos usaron permanentemente. Claro contraste con el desdén en que manejo Donald Trump con la única herramienta al alcance de todos para prevenir el contagio por el coronavirus.
También fue significativa la presencia del vicepresidente saliente, Mike Pence. Marcó un definitivo corte con el gobierno de Trump y además, representó la continuidad inalterada de la democracia en 244 años en los Estados Unidos.
"La democracia es valiosa, frágil pero ha prevalecido".
Joe Biden comparó en más de una oportunidad en su discurso el sentido de la jura en las escalinatas del Capitolio.
"Aquí, donde una turba pensó que podía corrernos de nuestro camino, la democracia triunfó y se ha hecho la transferencia del poder que corresponde como hace siglos", remató Biden.
Los mensajes de cambio dominaron la escena de la toma de posesión. Jeniffer López cantó "This land is your land", una explícita canción que hace referencia a la unidad en la diversidad. Y hasta dijo en castellano "justicia para todos", uno de los lemas reiterados en la historia de los Estados Unidos, claro desafío para lo que no hizo Donald Trump. Lady Gaga, antes cantó el himno del país.
Además, la jueza Sonia Sotomayor, primera mujer latina en llegar a la Corte Suprema de los EE.UU. le tomó el juramento A Kamala Harris, la primera mujer vicepresidenta en la historia.
Los vicepresidentes y presidentes anteriores estuvieron todos allí. Demócratas y republicanos. Otro claro mensaje para el cambio que Biden pretende.
Biden se refirió a sí mismo como el "presidente de todos los norteamericanos". Para enfrentar unidos los desafíos del momento: "La pandemia, el ataque a la democracia, el racismo sistémico, la crisis por el cambio climático".
Definió a cada uno como una amenaza formidable, pero que ahora, los Estados Unidos deben enfrentarlas todas en conjunto. Para eso es necesario la unidad. Respetando la diversidad, pero con un objetivo común.
Joe Biden, recalcó el concepto de la unidad, algo ausente durante los 4 años anteriores. "Tenemos que recordar que todos somos creados iguales", dijo para advertir que "hay profundas fuerzas que nos dividen, "pero no son nuevas y nosotros somos mejores que eso"
La sola presencia de Kamala Harris fue la nota característica del cambio. Juró como la primera vicepresidenta mujer en la historia de ese país. La primera afroamericana y con ascendencia de la India (por su madre).
Biden remarcó que en ese lugar, en Washington, Martin Luther King habló de que un día se cumplirían sus sueños. También evocó las cruentas represiones en la lucha por lograr el voto de la mujer. "Miren si no han cambiado las cosas", exclamó y prometió que juntos seguirán avanzando por ese terreno.
"El mundo nos está viendo", dijo con total noción de lo que representa este día para el planeta. Habló de una nueva fortaleza para afrontar los desafíos internacionales. Recuperar aliados y proponer otras formas de diálogo internacional.
"No será con nuestra fuerza como ejemplo, sino con el ejemplo como muestra de nuestra fuerza", se permitió el juego de palabras que uso durante el debate electoral con Donald Trump.
En sus palabras finales, Biden invitó a dejar las diferencias de lado, abrirse para escuchar al adversario. Lo definió como su legado para las próximas generaciones.
"Defenderé la constitución, la democracia y los EE.UU.", se comprometió. "Es el momento de llenar una página con la esperanza, la unidad, la bondad y la decencia", cerró Biden su discurso.