En su introducción define que se trata de "una dignidad infinita, que se fundamenta inalienablemente en su propio ser, le corresponde a cada persona humana, más allá de toda circunstancia y en cualquier estado o situación en que se encuentre. Este principio, plenamente reconocible incluso por la sola razón, fundamenta la primacía de la persona humana y la protección de sus derechos".
Pero justamente, en lo que la Iglesia de Roma ve como protección de los derechos es que hay definiciones que despertarán polémica como ya lo han hecho.
En el punto 4 del texto se detallan "algunas violaciones graves de la dignidad humana", entre las que figuran problemas como:
- El drama de la pobreza
- La guerra
- El trabajo de los emigrantes
- La trata de personas
- El abuso sexual
- Violencia contra las mujeres
- El aborto
- La autanasia
Pero también aparece un segmento del documento dedicado a la teoría de género.
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El documento vaticano contra las operaciones sobre el cambio de género. (Foto: Documentos del Vaticano)
Dice que está el peligro de ceder a la "vieja tentación de que el ser humano se convierta en Dios" y un segundo aspecto sobre la teoría de género es que pretende negar la mayor diferencia posible entre los seres vivos: la diferencia sexual.
Es por eso que en su punto 60 sobre el cambio de sexo dice claramente: "De ahí que toda operación de cambio de sexo, por regla general, corra el riesgo de atentar contra la dignidad única que la persona ha recibido desde el momento de la concepción".
Deja de lado "anomalías genitales, que ya son evidentes al nacer o que se desarrollan posteriormente....", pero es contraria a la operación de cambio de genero según una orientación personal.
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La subrogacion de vientre es otro de los aspectos criticados. No es la primera vez que el Papa habla en contra de esta práctica. Esta vez con el valor que le da un documento oficial sobre la doctrina de la fe.
Del punto 48 al 50 en este escrito se habla sobre la condena a esa práctica que posibilita a ser padres a personas con diversos inconvenientes biológicos. El Vaticano insiste en decir que así "el niño, inmensamente digno, se convierte en un mero objeto".
Aclaran las palabras del Papa Francisco: "El camino hacia la paz exige el respeto de la vida, de toda vida humana, empezando por la del niño no nacido en el seno materno, que no puede ser suprimida ni convertirse en un producto comercial".
En el punto 49 advierte: "El deseo legítimo de tener un hijo no puede convertirse en un 'derecho al hijo' que no respete la dignidad del propio hijo como destinatario del don gratuito de la vida".
Y en el punto 50 señala sobre la mujer subrogante también pierde o se viola su propio derecho a la dignidad: "La mujer se desvincula del hijo que crece en ella y se convierte en un mero medio al servicio del beneficio o del deseo arbitrario de otros".
En el comienzo del capítulo referido a la teoría de género, el documento aprobado por Francisco dice, algo tal vez a modo de compensación de estas otras definiciones: "Hay que denunciar como contrario a la dignidad humana que en algunos lugares se encarcele, torture e incluso prive del bien de la vida, a no pocas personas, únicamente por su orientación sexual".