Se trata de la primera compañía regular de "cazacarros", destructores de tanques o "terminators", los cuales se integran en las Fuerzas Armadas rusas como parte de una división de tanques estacionada en la frontera de Bielorrusia con Ucrania, según el sitio ABC.es.
Algunos de ellos son los BMPT. También conocidos como "Terminators", se comenzaron a fabricar tras la experiencia en Afganistán y Chechenia. Son carros blindados de 44 toneladas de peso, 7,2, metros de largo y 3,59 de ancho que, a simple vista parecen tanques gigantes.
Los BMPT cuentan con un poderoso módulo de combate de control remoto que lleva incorporado dos cañones automáticos de 30 milímetros, lanzadores de granadas AGS-17, misiles guiados antitanque Ataka-T y una ametralladora PKYM de 7,62 milímetros. Se incluyen cabezas tipo HEAT en tándem capaces de abatir blancos dotados de blindaje reactivo del tipo explosivo.
En tanto, el 9P163M-1 es un vehículo antitanque ruso diseñado para neutralizar tanques actuales equipados con cualquier tipo de blindaje, búnkeres y blancos aéreos a baja altura. Pesa unas 17 toneladas y posee un lanzador retractil con dos misiles 9M133 Kornet, de ahí su nombre, Kornet-T.
En la parte central se sitúa un cargador automático donde se alojan 12 misiles, más otros cuatro de reserva que se deben recargar de forma manual. A pesar de su poder destructor, tiene un blindaje muy débil que lo hace vulnerable incluso ante cañones de pequeño calibre.
Por último, el Khrizantema-S, 9P157-2, es muy similar al Kornet-T, pero en esta ocasión utiliza nuevos misiles 9M123 Khrizantema. El cuerpo del vehículo alberga un lanzador retráctil para dos misiles y un cargador automático para otros 15. Está diseñado para perforar blindajes reactivos y su alcance es de 6 kilómetros, por lo que puede utilizarse incluso contra aeronaves en vuelo bajo y lento.