Parece un guión de una película de intrigas. Pero no, la realidad siempre supera a la ficción. Un matrimonio ruso, con pasaporte argentino y dos hijos, están detenidos en Eslovenia. Se los acusa de ser espías para el Kremlin.

Un matrimonio ruso, detenidos en Eslovenia tienen pasaporte argentino y están acusados de ser espías. (Foto: A24.com)
Parece un guión de una película de intrigas. Pero no, la realidad siempre supera a la ficción. Un matrimonio ruso, con pasaporte argentino y dos hijos, están detenidos en Eslovenia. Se los acusa de ser espías para el Kremlin.
Maria Mayer y su esposo, Ludwig Gisch, están detenidos en Luibliana, la capital de Eslovenia. Llegaron a ese país en 2017 y se establecieron en un barrio de la capital con sus dos hijos. Pero ahora están bajo arresto, acusados de ser espías rusos.
Su etapa de 5 años en la Argentina (2011 a 2017) solo habría sido un primer paso para ir a espiar a Europa. Llegaron a nuestro país para ser padres y conseguir la nacionalidad argentina y sobre todo, el pasaporte nacional, que les abría las puertas de todos los países del Viejo Continente.
Así conocían a los 4 llegados desde la Argentina en 2017 a Eslovenia. Era un matrimonio con sus dos hijos de "aspecto común". Como no hablaban el idioma local, se hablaban entre ellos en castellano y en inglés con los eslovenos.
Hasta que comenzaron a despertar sospechas y los arrestaron en diciembre del año pasado. Pero en estos tres meses largos se conocen más detalles sobre la vida "paralela" de los "argentinos".
Cuando los arrestaron, la policía encontró en una gran cantidad de dinero en efectivo - que puede no resultar sospechoso en la Argentina, pero en Europa sí - y un historial de viajes extensos por el Viejo Continente. Los investigadores unieron esos datos con otros para concluir que están al servicio de la inteligencia del Kremlin.
María Mayer y Ludwig Gisch se establecieron en Liubliana, en 2017, con sus dos hijos pequeños. Cayeron muy bien en el vecindario porque que los "recién llegados de América Latina eran amistosos y nada autoritarios, curiosos, pero nunca insistentes", según han declarado sus vecinos, sorprendidos por la posibilidad de haber tenido espías rusos merodeando durante 6 años.
Mayer abrió una galería de arte on line. Eso le daba una buena razón para hacer frecuentes viajes por Europa. Ventas de obras y asistencia a museos y galerías de arte.
Por su parte, Ludwig Gisch armó una empresa de startups. Incursionar con el mercado de las modernas tecnologías la abría la puerta a sus salidas de Eslovenia sin despertar sospechas.
Si la pareja necesitaba una buena excusa para cambiar de continente, la Argentina de los últimos años se lo proporcionó de manera involuntaria. María y Ludwig se presentaron en migraciones de Eslovenia para adoptar ese país como su nuevo hogar.
La razón que dieron fue categórica: miedo persistente a la delincuencia callejera en Argentina que los había impulsado a mudarse a Europa. La pacífica y montañosa Eslovenia ofreció un refrescante cambio de ritmo.
Las páginas de redes sociales de Mayer la muestran que viajando con frecuencia para promocionar la galería 5'14, su portal de arte en línea. El Reino Unido fue uno de sus destinos más frecuentes en estos años.
Su esposo, Ludwig Gisch usó un pasaporte argentino que afirmaba que nació en Namibia en 1984, según una copia obtenida por The Guardian.
Su empresa DSM&IT ofrece software para organizar las bandejas de entrada de correo electrónico de las personas, bloqueando virus, malware y spam. Con ese trabajo, eran necesarios muchos viajes para dar soporte tecnológico a sus clientes.
Pero allí comenzaron las sospechas de la justicia y policía eslovena. Una empresa de startups con solo tres seguidores on line y uno de ellos, su propia esposa. Un amigo de la pareja que descargó la versión de prueba del software dijo que dudaba que alguien pagara por ese servicio. Aunque podría darse por el atraso de la tecnología rusa, las sospechas fueron increscendo.
Pero los vecinos no creyeron jamás que ambos fueran agentes del "Sluzhba Vnéshney Razvedki"(SVR), el Servicio de Inteligencia Exterior ruso.
El jueves pasado, las autoridades eslovenas prolongado el período de detención inicial de la pareja arrestada y que convocaría al embajador de Rusia en Eslovenia para discutir el caso. Ya no para hablar de dos emprendedores sino de dos espías en un territorio extranjero.
María Rosa Mayer y Ludwig Gisch llevaban, en apariencia, una vida común y corriente en el 9° piso que alquilaban en un edificio con 25 pisos en el barrio de Belgrano.
Pero la realidad era bien distinta. Buscaron ser padres en la Argentina para tener la nacionalidad y el pasaporte. Instrumento para viajar por el mundo sin dificultades.
Sin embargo, la pareja no resultó ser nada de lo que aparentaba. Tras su reciente detención, fue la propia ministra eslovena de Relaciones Exteriores, Tanja Fajon, quien reveló que en realidad los dos eran rusos que integran el SVR.