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Se aplicaron más vacunas que el total de la población mundial, pero de manera totalmente desigual (Foto: OWID)
Pero la concentración de la "solución" contra la pandemia es notable. Asia, el continente más poblado del planeta, recibió un 114% de vacunas en relación a sus habitantes. Por supuesto, que la desigualdad se da también entre los países: Entre China y la India (los más poblados, es cierto) recibieron el 68,6% de todas las vacunas aplicadas en el continente asiático. En el otro extremo, Yemen tiene el 1,8% con solo una dosis.
- América del norte, en relación a su población, recibió el 137% de las vacunas.
- El mismo porcentaje vale para América del Sur
- La Unión Europea el 141% en relación a su población
África, con 1.216 millones de habitantes, solo vacunas para cubrir al 19% de su población. O sea, Menos de 1 cada 5 personas recibió tan solo una dosis.
Cobertura inequitativa y peligrosa
La Unión Europea es el bloque con mayor porcentaje de vacunación completa: alcanza el 66,3% y dentro de ellos, Portugal es la estrella con el 90% de su población con las dosis necesarias . Como ya apuntamos, la media mundial se sitúa en el 40,9%. Pero para el África, la realidad es totalmente diferente. Todo el continente llega apenas al 7,1%. Es decir, a este ritmo de vacunación necesitará 6 años más para alcanzar el nivel que tiene hoy la Unión Europea. Más tiempo pasa, mayor desigualdad.
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La inequidad con las vacunas. Luego de un año, Portugal tiene al 90% de su población con las dosis completas. Malawi, en el sur africano, solo el 3% (Foto: OWID)
La mutación Ómicron se encontró en 8 países del sur del África. Son a los que el mundo le ha impuesto la prohibición de volar desde allí. Sus porcentajes de vacunación son bajísimos: Lesotho 26.5%, Sudáfrica (22,5%), Esuatini (21,3%), Botsuana (19,6%) ,Zimbabue(18,3%), Namibia (11.4%) y Mozambique (10,1%). El último es Malawi, que con el 3% de la población vacunada está más del 50% debajo de la media africana.
Nadie está seguro si el mundo no está protegido
Cuando aparecieron las primeras vacunas (la de AstraZeneca y la Sputnik V) comenzó una carrera de los gobiernos por asegurarse que esos fármacos llegaran a sus países antes que a otros. Mucho más cuando Pfizer y Moderna anunciaron sus vacunas de nueva generación en base al ARN mensajero. China aportó las de Sinopharm y Sinovac.
Hubo incluso disputas entre la Unión Europea con Gran Bretaña - en medio de la separación por el Brexit - sobre la propiedad de las vacunas de AstraZeneca desarrollada por la Universidad de Oxford. La UE llevó a juicio a AstraZeneca por no cumplir con la provisión inicial de vacunas pautada.
Mientras tanto, el resto de los países comenzó a echar mano de los recursos - pocos, escasos o casi nulos a veces - para tratar de no dejar a sus poblaciones sin la protección de las vacunas. Pero la desigualdad, advertida por la OMS se hizo evidente.
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Los 8 países del sur de África, transformados en "parias sanitarios" por la variante Ómicron (Foto: OWID)
La iniciativa Covax, insuficiente
La OMS y varios organismos internacionales y fundaciones crearon ese Fondo de Acceso Global para Vacunas Covid-19. Una alianza con el propósito de garantizar el acceso equitativo a las vacunas en un acuerdo entre 190 países. Pero con el paso del tiempo, se reveló más que insuficiente.
Hubo países como Estados Unidos, la India y la propia Unión Europea, que retuvieron los lotes para distribuir en el mundo hasta que no abastecieran a su propia población.
La circulación de vacunas se mantuvo, pero a un ritmo insuficiente para la tan ansiada inmunidad colectiva que permitiera controlar al coronavirus en todo el mundo.
Las consecuencias, a casi un año de vacunación en todo el mundo son evidentes. El director de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus informó que "56 países que fueron efectivamente excluidos del mercado mundial de vacunas no pudieron alcanzar el objetivo de vacunar al 10% de sus poblaciones para fines de septiembre, y la mayoría en África".
Esa es una primera explicación para el origen de la supermutación que causó el origen de Ómicron.
El presidente sudafricano, Cyril Ramaphosa, recriminó al mundo desarrollado: "La llegada de esta nueva variante Ómicron debería hacernos despertar y evitar la desigualdad de las vacunas".
¿Alcanzará?