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El calvario que sufrió el nene que secuestró su papá en Corrientes: "Estuvo al borde de..."

La desaparición de un niño en Corrientes mantuvo en vilo durante casi dos días a toda una provincia y movilizó a fuerzas policiales, autoridades judiciales y a una familia sumida en el dolor.

07 de mayo de 2026 - 13:44
El calvario que sufrió el nene que secuestró su papá en Corrientes: Estuvo al borde de...

La desaparición de un niño en Corrientes mantuvo en vilo durante casi dos días a toda una provincia y movilizó a fuerzas policiales, autoridades judiciales y a una familia sumida en el dolor. El caso, que derivó en la activación de una Alerta Sofía y en un gigantesco operativo de búsqueda, terminó con el hallazgo del menor en una zona rural cercana a Goya, pero también dejó al descubierto un escenario estremecedor de violencia, manipulación y peligro extremo.

El drama comenzó cuando Mariana Riquelme denunció que su expareja, Josías Santos Regis, conocido en la zona como “El Brasilero”, había sustraído a su hijo. Desde ese momento, la preocupación se transformó en desesperación. Las autoridades montaron un intenso rastrillaje para dar con el niño, mientras familiares del pequeño temían que cada hora lejos de casa agravara aún más el riesgo para su integridad física.

Juan Ramón Riquelme, abuelo del menor, fue una de las voces más conmocionadas tras el rescate. Sus palabras reflejaron el sufrimiento de la familia y el horror de lo ocurrido. Según relató, su nieto atravesó condiciones extremas durante el tiempo que estuvo retenido por su padre, enfrentando jornadas enteras expuesto a la intemperie, insectos y situaciones que casi terminan en tragedia.

Estuvo al borde de la muerte”, expresó con crudeza el abuelo, al recordar el dramático recorrido que sufrió el pequeño durante la fuga. Entre los momentos más críticos, señaló el cruce de un arroyo, donde Santos Regis habría puesto en riesgo tanto su vida como la del niño al intentar atravesarlo nadando. “Cruzó con el chico encima y casi se ahoga”, contó, describiendo una escena desesperante que pudo haber tenido un desenlace fatal.

El hallazgo del menor se produjo en un paraje rural denominado El Duraznillo, ubicado sobre el kilómetro 720 de la Ruta Nacional 12. Allí, efectivos de la división PRIAR lograron localizarlo tras intensas horas de búsqueda. El niño presentaba signos evidentes del padecimiento sufrido: caminó descalzo, tenía sus pies llenos de espinas y múltiples picaduras de mosquitos cubrían gran parte de su cuerpo.

El estado físico del pequeño conmovió incluso a sus propios familiares. Según el relato del abuelo, cuando fue devuelto a su madre, su aspecto era devastador. “Su carita parecía la de un chico con varicela, por la cantidad de picaduras que tenía”, recordó con dolor.

Pero el daño, según denuncian sus allegados, no habría sido únicamente físico. La familia sostiene que durante el tiempo que estuvo bajo control de su padre, el menor habría sido manipulado psicológicamente. Una de las frases que más impactó a Mariana Riquelme fue cuando su hijo le preguntó: “¿Por qué llamaste a la policía si nosotros hoy volvíamos?”. Para el entorno materno, esa expresión dejó en evidencia un presunto adoctrinamiento por parte de Santos Regis.

“Es un manipulador de primera”, disparó el abuelo, quien además recordó antecedentes violentos del acusado. Según su testimonio, en Brasil ya se habían registrado episodios graves de agresión hacia su hija, incluyendo ataques físicos que la dejaron severamente lastimada. Riquelme aseguró que en una ocasión su hija terminó con un ojo cubierto de sangre tras sufrir violencia por parte del hombre.

Estos antecedentes refuerzan la preocupación sobre el contexto de violencia familiar que rodea al caso. Para los investigadores, el secuestro del menor no fue un hecho aislado, sino parte de una dinámica de control y agresión que ahora se encuentra bajo análisis judicial.

Tras el rescate, Josías Santos Regis fue detenido, acusado de la sustracción del menor, mientras que también quedó arrestado José Codazzi, señalado por presuntamente colaborar en la fuga. Las cámaras de seguridad aportaron elementos clave a la investigación, ya que registraron movimientos del padre con el niño antes y durante la huida.

La causa quedó bajo la órbita de la Unidad Fiscal de Investigaciones Concretas, encabezada por el fiscal Javier Gustavo Mosquera, quien ahora deberá determinar las responsabilidades penales correspondientes y esclarecer todas las circunstancias que rodearon el caso.

Además del secuestro, las autoridades investigan versiones que vinculan a Santos Regis con un episodio armado ocurrido durante la fuga, en el que habría efectuado disparos contra otras personas. Este aspecto podría agravar significativamente su situación judicial.

La activación de la Alerta Sofía fue determinante para la resolución del caso. La rápida difusión nacional permitió que la búsqueda se intensificara y se multiplicaran los controles en distintos puntos del país, una estrategia que resultó fundamental para reducir el margen de escape del acusado.

La comunidad de Corrientes siguió el caso con enorme preocupación, y tras conocerse el rescate, surgieron fuertes reclamos de justicia. Vecinos, allegados y organizaciones exigen que se tomen medidas ejemplares para evitar nuevos episodios similares y para proteger al menor de futuras situaciones de riesgo.

Para la familia materna, el alivio por la aparición con vida del niño convive con profundas secuelas emocionales. El pequeño deberá atravesar ahora un proceso de recuperación tanto física como psicológica, mientras su entorno intenta reconstruir una sensación de seguridad que quedó profundamente dañada.

El caso dejó en evidencia no solo la importancia de los mecanismos de búsqueda urgente, sino también las complejidades de los conflictos familiares atravesados por violencia y manipulación. Lo ocurrido en Corrientes reabre debates sobre las herramientas judiciales de prevención y sobre la necesidad de actuar con mayor rapidez ante antecedentes de agresión en disputas parentales.

Mientras avanza la investigación, la historia de este niño rescatado en condiciones extremas permanece como un símbolo del peligro que puede esconderse detrás de ciertos vínculos familiares violentos. La sociedad observa ahora con atención el accionar judicial, esperando que el caso no quede reducido a un episodio policial más, sino que se convierta en una advertencia contundente sobre la necesidad de proteger a los menores frente a contextos de abuso y violencia.

El testimonio del abuelo resume el impacto humano de esta tragedia: 48 horas de angustia absoluta, un niño expuesto a la muerte y una familia marcada para siempre por el miedo. Aunque el desenlace evitó lo peor, las heridas emocionales permanecen abiertas, mientras Corrientes sigue exigiendo respuestas, justicia y garantías de que el horror no volverá a repetirse.

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