"La democracia ha hablado y eso solo ya es motivo de alegría", dijo Sanna Marin, la carismática primera ministra de Finlandia quien con esas palabras reconoció que perdió en las elecciones generales de su país.

Sanna Marin, la primera ministra de Finlandia, derrotada en las elecciones generales (Foto: A24.com)
"La democracia ha hablado y eso solo ya es motivo de alegría", dijo Sanna Marin, la carismática primera ministra de Finlandia quien con esas palabras reconoció que perdió en las elecciones generales de su país.
En una contienda muy pareja, su partido, la socialdemocracia aumentó su representación en el Parlamento, pero salió tercero, detrás de las fuerzas de la centroderecha y la ultraderecha. Si esos partidos se unen, podrán formar gobierno y desplazar a Sanna Marin del poder.
Cuando llegó al poder el 10 de diciembre de 2019, con solo 34 años, fue la jefa de gobierno más joven en el mundo.
Durante tres años ganó consenso en su país y prestigio internacional. Fue una permanente voz crítica de Vladimir Putin y su invasión a Ucrania y alentó el ingreso de Finlandia a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
El año pasado, debió enfrentar una serie de críticas por fiestas privadas que celebró en ámbitos reservados para uso oficial de cargo de primer ministro. Sin embargo, su derrota se explica más por cuestiones de la marcha de la economía de su país.
Sanna Marin representó la renovación generacional dentro de la Socialdemocracia finesa y para la política en general de su país. Además, se mostró siempre defensora de lo que es: una mujer joven, moderna, que tiene en claro las ideas que quiere llevar adelante para la sociedad de Finlandia. Nada de eso le impedía vestirse de "rockera" para asistir a un concierto, como cualquier persona a los 30 años.
Pero más allá de su vida personal - está casada con Markus Räikkönen y tiene un hijo - desarrolló un gobierno de tres años en el que fue ganando apoyo personal en el país y mucho prestigio internacional.
En su mandato tuvo que lidiar con la pandemia en 2020 y luego, con la invasión de Ucrania por parte de Rusia y la consecuente suba en el precio de los combustibles.
Viajó a Ucrania, se entrevistó con el presidente Zelensky y fue una de las voces más críticas en Europa contra Vladimir Putin.
Uno de sus puntos de política más importantes fue el impulso dado para que Finlandia abandone la neutralidad que le valió ser considerado un "estado tapón". Un país con una extensa frontera con Rusia, pero que dejaba en el oeste y en el sur a los aliados de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte).
Marin impulsó la incorporación como miembro pleno de la OTAN y logró superar el veto de Turquía. Erdogan (el presidente turco) se oponía por el apoyo dado por Finlandia a las minorías kurdas, consideradas como facciones terroristas por Turquía.
Pero esos éxitos internacionales tuvieron una contracara en su política interna: la economía. Esa es la verdadera razón de su derrota. Y no fueron sus fiestas privadas en dependencias oficiales para actuar solo como primera ministra.
A lo largo de su mandato, las finanzas de Finlandia también sufrieron por la pandemia. Con la economía cerrada - Finlandia se aisló rápidamente como otros países nórdicos - tuvo que impulsar el gasto fiscal para financiar ayudas sociales o a las empresas. Aunque al igual que sus vecinos, fue de los primeros y ir dejando selectivamente los cierres o confinamientos, las escuelas volvieron rápidamente a abrir sus puertas cuando la pandemia aún azotaba a Europa y a todo el mundo.
Pero las cuentas fiscales de su país se resintieron.
El déficit por las deudas de Finlandia representan el 73% del PBI. Pese a que está por debajo de la media de la Unión europea, sus compatriotas no están acostumbrados a ese nivel de gasto. En esta elección, sus opositores fueron directamente a ese tema como argumento central: bajar drásticamente el déficit del estado.
Para peor, la guerra en Ucrania trajo aparejado para Europa el aumento del costo de la energía, justo cuando llegó el invierno, en un país con temperaturas bajas durante casi todo el año. Si bien el impacto en la Unión Europea fue menor al esperado, las subas en las tarifas de combustible y energía para calefacción también afectaron la reputación interna de Sanna Marin.
Finlandia fue elegido en 2022 por quinto año consecutivo como el "país más feliz del mundo". Entre 147 países en el ranking de la ONG "World Happiness Report" la Argentina quedó en el puesto 57.
Ese también fue tema de campaña. Los políticos de la centroderecha (el rival tradicional de la Socialdemocracia) y la ultraderecha creciente - como en toda Europa y en gran parte del mundo democrático - unieron los dos conceptos. Una administración eficiente, con un control de sus finanzas para seguir siendo productivos y al mismo tiempo, modelo de felicidad para el mundo.
Por eso, las elecciones se definieron por apenas 1 punto de diferencia entre el primero y el tercero. El partido conservador logró el 20,8% de los votos, por delante de una ultraderecha con el 20,1% .
En tercer lugar llegó el partido socialdemócrata con el 19,9% de los votos. Pese a que sumó más votos y ganó tres bancas más, perdió las elecciones.
Esto le da la posibilidad a Petteri Orpo, conservador, de poder ser el próximo primer ministro. En alianza con la ultraderecha o incluso con la propia Sanna Marin.
Expectante está Elina Voltanen, la figura de la ultraderecha que crece en Finlandia como en el resto del mundo. Ella también espera formar parte de un gobierno de coalición.
Orpo, fue quien hizo la pequeña diferencia a su favor con la fórmula de la austeridad, asegurando que Finlandia corría el riesgo de socavar su estado del bienestar por la falta de rigor fiscal de Marin.
Para que no queden dudas de qué tipo de cambio puede llegar a este país nórdico, el triunfador dijo: “No podemos aceptar esta terrible guerra. Y haremos todo lo necesario para ayudar a Ucrania y al pueblo ucraniano. Y agregó: "El mensaje para Putin es; aléjate de Ucrania, porque perderás”.
También ratificó que seguirá como miembro activo de la Unión Europea de la nueva Finlandia en la OTAN.
Pero más importante que eso, es lo que Sanna Marin no llegó a comprender: arreglar la economía, aún en Finlandia.