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Pandemia y Educación

Los países intentan que la pandemia no vuelva a afectar las clases presenciales

La variante ómicron es más contagiosa pero tiene pocos efectos en las personas vacunadas. Por eso la humanidad está concentrada en la inmunidad de los menores y en garantizar los procesos de educativos.
por Roberto Adrián Maidana | 07 de febrero de 2022 - 13:28
Los países intentan que la pandemia no vuelva a afectar las clases presenciales

Gracias a las vacunas, las clases presenciales han regresado a casi todo el mundo ( foto: UNICEF)

Las vacunas, en cualquiera de sus fórmulas, trajeron un alivio mundial a partir de finales de 2020. Esto dio una gran herramienta para que las escuelas en todo el mundo reabran sus puertas. El secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, fue uno los primeros lideres mundiales en advertir sobre el peligro de la deserción escolar.

En 2020, 1.500 millones de niños en todo el mundo dejaron de ir a clases presenciales por la pandemia. La decisión se tomó cuando se sabía poco sobre la enfermedad y la vacuna era apenas un anhelo. Representa el 19% de la población mundial.

Guterres hizo ese llamado para alertar sobre los peligros que implicaba para el futuro tener miles de millones de chicos alejados de la escolaridad.

Uruguay, líder en América

El presidente uruguayo, Luis Lacalle Pou, fue uno de los primeros en hacer que los alumnos regresen a las aulas. Lo hizo de manera escalonada pero rápida. Uruguay inició la reapertura de las escuelas en el segundo semestre de 2020 con las escuelas rurales, pero pronto completó todo el universo educativo con clases presenciales.

Claro que aun persiste una enorme desigualdad. África tiene poco más del 10% de la población de todo el continente con las dos vacunas aplicadas. Europa, en cambio, ya está casi en el 72%.

Por eso ahora, esta etapa tiene la clave del énfasis en las vacunas para los más jóvenes. En los países con mayor accesos a las vacunas, los grupos de menores son quienes más expuestos han quedado al coronavirus. Por eso los pedidos se vienen repitiendo para que se autoricen vacunas a menores de 5 a 11 años y de 2 meses a 5 años. Moderna y Pfizer están en esa etapa ya ante la FDA de los Estados Unidos. Lo mismo ocurre en varios países del mundo para proteger a la franja etárea que menos vacunas aplicadas tiene.

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Uruguay, modelo en América sobre como cuidar la educación presencial durante la pandemia (Foto: Archivo)

Los datos de Unesco

El organismo de la ONU dedicado a la educación, la ciencia y la cultura dice en su página oficial: "Basándose en las lecciones de los dos últimos años, la mayoría de los países afectados por la variante ómicron de la COVID-19, altamente contagiosa, están consiguiendo mantener las escuelas abiertas con protocolos de seguridad y salud reforzados."

Aunque pone también el énfasis en un efecto arrastre del año 2020. Cómo hacer para que los chicos que perdieron prácticamente un año de educación puedan recuperarlo.

Los datos de UNESCO son alentadores pese a la desigualdad en los niveles de vacunación. Un relevamiento conocido a fines de enero consigna que las escuelas están abiertas en la mayoría de los países del mundo (135). Aunque en un pequeño número de países (25), la escolarización se ha suspendido temporalmente, prolongando las vacaciones de fin de año.

En cambio, solo una docena de países ha optado por cerrar las escuelas y mantener la enseñanza a distancia en desmedro de la presencial.

Este número ha disminuido a la mitad cuando se lo compara con el año pasado, según la UNESCO.

Semáforos, detección temprana y no más cierres

Este tipo de criterios es lo que se impone en todo el mundo en la actualidad para sostener las clases presenciales.

  • sistemas de vigilancia tipo semáforo: se activan diferentes medidas en función de los niveles de infección, que pueden producir aislamientos parciales para no desembocar en el cierre total de una escuela
  • Fortalecimiento de la higiene: uso de barbijos, lavado de manos, ventilación, distanciamiento en el interior y el exterior
  • Cierre de aulas en función de cada caso para evitar que afecte a todos los alumnos de la escuela.

Países como Canadá, Francia, Reino Unido e Italia también están utilizando políticas masivas de detección rápida.

Recuperación de los contenidos

Durante 2020 y especialmente en 2021, se logró un amplio consenso. Los alumnos no incorporan los conocimientos de la misma manera. Cuan, según los datos de Unesco. do la educación no es presencial, la merma es de más del 50% en la mayoría de los países.

Por eso, ahora lo que se busca es tener las vacunas en tiempo y forma para aplicar a los menores. Mantener los protocolos de seguridad en las escuelas. Ambos elementos son fundamentales para mantener las escuelas abiertas y las clases presenciales.

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Suecia, decretó el fin de las medidas de restricciones por la pandemia en enero de este año. Las escuelas estuvieron abiertas durante gran parte de la pandemia (Foto: Archivo)

El caso español

La variante Ómicron, más contagiosa, pero menos letal ha permitido que las clases puedan retomarse casi con normalidad. Con la excepción apuntada de los aislamientos parcializados. En España, el ministerio de educación informó que más del 55% de los menores de 12 años ha recibido la primera dosis de la vacuna contra la COVID-19. y que pronto se llegará a un número semejante de la segunda dosis.

Otros países como Suecia, marcha un paso más adelante. El país anunció en enero de este año que levanta todas sus restricciones frente a la pandemia. Por supuesto, esto implica que tras el receso por las fiestas de fin de año, las escuelas, que ya estaban abiertas, mantienen esa condición.

El hecho de que para los científicos la variante Ómicron sea la dominante en estos momentos en el mundo es de por sí una señal que alimenta la esperanza. Si es la última ola, la pandemia puede pasar a ser una endemia, como la gripe. Bastará una vacuna anual para poder lidiar con el coronavirus. Y las clases no se suspenden por brotes de gripe. Si esto es así, entonces habrá llegado el momento de intentar recuperar el tiempo perdido. En la educación, los días sin clases son oportunidades perdidas para el desarrollo personal de los alumnos.

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