Así fue que decidieron capturarlo, separarlo de sus congéneres y examinarlos. Cuando lo abrieron y accedieron a su estómago, la ecuación se completó. El misterio de la desaparición estaba resuelto. Los restos del cuerpo del empresario desaparecido era lo que estaba digiriendo el gigantesco animal.
Búsqueda desesperada con un final increíble
Batista había desaparecido en el parque Kruger. La actitud tan calma de un cocodrilo enorme, que ni se movía, hizo sospechar a los grupos de rescate. Estaba tirado en la orilla y no muy lejos de la camioneta hallada encajado en el río. Finalmente, cuando capturaron al animal y lo abrieron, hallaron los restos humanos que se pensó de inmediato, pertenecen al empresario desaparecido.
Todo sucedió en una pequeña cascada del río Komati. Batista, de 59 años, tuvo un desperfecto en su jeep mientras intentaba atravesar ese curso de agua. Arrastrado por la corriente, quedó atascado. En una zona llena de cocodrilos. Los rescatistas creen que cuando quiso escapar del lugar, un reptil, de unos 500 kilos, lo atrapó con sus poderosas mandíbulas y ya no lo soltó.
cocodrilo con una persona
La camioneta que quedó sola. En un río infestado por cocodrilos. (Gentileza HRF)
Los cocodrilos, para matar a su víctima, lo sujetan con su mordida poderosa y se hunden. La "presa" muere ahogada. El cocodrilo, una vez que se lo comió, se quedó durmiendo porque así funcionan los animales de sangre fría cuando se alimentan. No vuelven a consumir las energías del alimento que están procesando.
Fue capturado por la policía y luego trasladado en helicóptero hasta el Parque Nacional Kruger, donde una necropsia de campo confirmó la presencia de partes humanas en su sistema digestivo. Ahora se realizan pruebas de ADN para confirmar la identidad. Pero salvo una sorpresa más, se trata del empresario que desapareció.
cocodrilo luego de comer
el cocodrilo de dimensiones enormes. Más de 4 metros y con un empresario de se devoró. (Foto: Gentileza Ndtv)
El operativo no estuvo exento de tensión. El capitán Johan “Pottie” Potgieter, que participó del procedimiento, admitió que fue una experiencia compleja: “El extremo peligroso de un cocodrilo no es el mejor lugar para acercarse”, declaró. Aunque el animal estuviera casi como en hibernación.
Fue cuando abrieron su vientre y encontraron los restos del empresario desaparecido.