Utilizó un moderno escaneo en 3D a tamaño real del Titanic y así asegura que encontró el verdadero motivo del hundimiento. Cómo fue la mecánica que hizo que en apenas 90 minutos una mole de 52.000 toneladas se fuera a pique.
Analizó unas 700.000 imágenes tomadas por robots submarinos, que permitieron ver por primera vez el estado completo del naufragio a 3.800 metros de profundidad en el Atlántico Norte. Las imágenes fueron presentadas en el documental Titanic: The Digital Resurrection, producido por National Geographic y Atlantic Productions.
Uno de los hallazgos más reveladores es la reconstrucción digital de una de las salas de calderas, ubicada justo donde el barco se partió en dos. Allí, los investigadores detectaron que varias calderas están deformadas hacia adentro, lo que indicaría que seguían en funcionamiento al momento del hundimiento.
Además, una válvula de vapor hallada abierta en la popa sugiere que los ingenieros mantuvieron el sistema eléctrico activo hasta el final.
“Ellos mantuvieron las luces encendidas para que el resto del barco pudiera evacuar con algo de luz y no en absoluta oscuridad. Su heroísmo salvó muchas vidas”, destacó Parks Stephenson, analista especializado en el Titanic. Pero el aporte más revelador.
La historia oficial dice el Capitán Smith hizo caso omiso a las advertencias de un iceberg cerca de la isla de Terranova. Nada podía afectar al barco más notable de la historia. Y no corrigió el rumbo. Un violento roce por el costado de la nave abrió de inmediato vías para el ingreso del agua que superaron los compartimientos estancos para casos como ese y el Titanic naufragó.
Pero Sthepenson asegura que también hay una rajadura notable en la parte más baja del casco. Lo que sugiere que el barco, en realidad no chocó de costado, sino que pasó- al mismo tiempo - por una parte sumergida del iceberg que fue lo que produjo ese daño irreparable.
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Stephenson (de bigotes) y sus colaboradores, ante la representación en 3D en tamaño real del Titanic (Foto: Gentileza USA today)
La reconstrucción también muestra daños en el casco que coinciden con testimonios de supervivientes: un ojo de buey roto posiblemente por el impacto del iceberg, por donde habría entrado hielo a algunas cabinas.
Estas largas grietas, aunque tuvieran el tamaño de una hoja A4, permitieron que el agua ingresara continuamente y superara la capacidad de los compartimentos estancos. Así, no pudo resistir más que 90 minutos.
“El Titanic estaba diseñado para mantenerse a flote con cuatro compartimientos inundados. Pero el daño afectó a seis, y eso fue suficiente para que se hundiera”, explicó el experto.
Pero otro detalle que sugiere Stephenson es más polémico. Dice que los materiales utilizados para construir el enorme casco (planchas de hierro, remaches y soldaduras) no tenían la calidad exacta que era necesaria para esas temperaturas tan bajas en un nivel tan cerca del Polo Norte como pasó el Titanic.
Entonces, cuando se averió al "caminar" sobre parte del iceberg, la estructura del casco se deterioró más rápidamente. Pero eso está sometido a debate desde hace décadas. Siempre se defendió la seguridad de la construcción del barco y que un capitán obstinado lo llevó a su único y triste viaje.
De lo que tampoco caben dudas ya, con este trabajo en 3D sofisticado, es que el barco se hundió de proa a popa. A medida que se levantaba, la estructura se quebró y cayó al fondo del mar en dos partes. La proa bajó de manera casi recta y al impactar contra el fondo del Atlántico, a 3.800 metros de profundidad, también se partió.
“El Titanic es el último testigo que queda del desastre. Y todavía tiene historias por contar”, concluyó Stephenson. Seguramente habrá más investigaciones, documentales, libros y películas.