Por eso anunció esos aumentos en los aranceles sobre los productos que llegan a los Estados Unidos. Pero hay que pensar que formaron parte de una estrategia del republicano. Bastaron dos llamados, uno a México (Ciudad) y otro a Ottawa (capital de Canadá) para poner en suspenso las barreras arancelarias. En su lugar, logró el compromiso de Sheinbaum y Trudeau para vigilar las fronteras y controlar el paso del fentanilo y los inmigrantes ilegales.
La balanza comercial con China viene siendo desfavorable para los Estados Unidos. Los últimos dato oficiales marcan un rojo de 219 mil millones de dólares. China, además, es el principal acreedor de Estados Unidos.
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China es el principal acreedor de EE.UU. y es superavitario en la relación comercial bilateral. (Foto: A24.com)
Es por eso, que un nuevo llamado telefónico puede desactivar esta "guerra de tarifas y aranceles" que ya fue muy compleja para todo el mundo durante la primera presidencia de Donald Trump.
El mandatario norteamericano dijo que a la brevedad hablará con su colega Xi Jinping. La relación de fuerzas es diferente a la que tiene con Canadá y México. Pero ambos líderes no han perdido ocasión de elogiarse mutuamente. Tal vez, la voz al otro lado del teléfono consiga otra tregua de un mes para los aranceles y la economía mundial respirará aliviada.