Se cumplen 30 años de la Invasión norteamericana a Panamá para desalojar del Poder al general Manuel Antonio Noriega.
Se cumplen 30 años de la Invasión norteamericana a Panamá para desalojar del Poder al general Manuel Antonio Noriega.
'Panama Files', una plataforma periodística desarrollada por el colectivo de periodistas de Concolón, tuvo acceso a una serie de documentos desclasificados, en conjunto con la Comisión 20 de Diciembre de 1989 y el Centro de Derechos Humanos de la Universidad de Washington (Estados Unidos). Se examinaron más de 600 documentos con la génesis, el desarrollo y las consecuencias de la invasión de tropas de los EE.UU. en ese país caribeño.
Noriega llegó al poder en 1983. El general Rubén Darío Paredes creía tener su apoyo para gobernar, pero la alianza rápidamente se acabó. Sin apoyo, Paredes renunció y Noriega tomó el poder.
La carrera política y militar de Noriega es común a la de muchos otros dictadores latinoamericanos. Fue un activo colaborador de la CIA. Además tanto desde Panamá, como desde Honduras, se adiestró y envió a los “contras” que actuaron contra el sandinismo en Nicaragua.
Pero esto luego cambió. En los documentos clasificados aparecen ofrecimientos de Noriega al sandinismo para apoyar a la guerrilla salvadoreña. En su momento, encendió las alarmas en la inteligencia norteamericana y el Departamento de Estado.
Pero el papel más importante era el de ser garantía del mantenimiento del Canal que comunica el océano Pacífico con el Atlántico en el Istmo de Panamá.
En 1977, el presidente norteamericano Jimmy Carter firmó con su par panameño, Omar Torrijos, el acuerdo para traspasar el control del canal a Panamá el 31 de diciembre de 1999. A cambio, los EE.UU. tendrían garantizada la permanencia de sus bases militares en ese país.
Pero con la llegada de los republicanos a la Casa Blanca la confianza en Noriega comenzó a debilitarse. El apoyo a los “contras” no disimuló la acusación que fue ganando terreno en los servicios de inteligencia de EE.UU.; el Departamento de Estado y finalmente, la Casa Blanca con Ronald Regan: la vinculación de Noriega con el narcotráfico, específicamente con el cartel de Medellín.
El gobierno de Reagan comenzó a cercar los apoyos al dictador panameño. Con la llegada de George Bush a la Casa Blanca, como continuidad republicana, la presión se intensificó. Hasta que el 20 de diciembre de 1989 se ejecutó la operación para sacarlo del poder.
Denominada “Just Cause”, permite un juego de palabras. Puede ser interpretada como “Causa Justa”, para remover del poder a un Dictador o “porque sí (JUST beCause”), para quitar del medio a un exiliado en Centroamérica.
En la madrugada del 20 de diciembre de 1989, tropas norteamericanas del Regimiento 82 aerotransportado invadieron la ciudad de Panamá y obligaron a Noriega a una huída desesperada. Se refugió en la Nunciatura Vaticana. Allí permaneció, hasta que se entregó el 3 de enero de 1990.
Los documentos desclasificados arrojan luz sobre la acción de las tropas norteamericanas en la invasión a Panamá. Murieron 202 civiles y 314 militares. Tres militares norteamericanos fueron enjuiciados y condenados por la muerte de civiles durante la invasión.
El informe revela, 30 años después, que durante la invasión se llevaron a Estados Unidos reportes de inteligencia. Son unas 9 mil cajas con datos recopilados entre 1960 y 1989.
Entre ellos, elementos que vincularía a Noriega con la CIA y su participación en la tragedia aérea que le costó la vida a Trujillo.
Esos elementos se insinuaron en el juicio a Noriega en Miami en 1991, pero nunca aparecieron.
Noriega, llevado a los Estados Unidos, fue juzgado en Miami por narcotráfico y condenado a 40 años de prisión. En diferentes oportunidades, su condena se redujo a 20 años. Francia pidió su extradición en 2008.
Lo condenaron en en 2010 por la justicia francesa a siete años de cárcel por blanquear dinero del narcotráfico. Pero fue extraditado nuevamente. Esta vez de regreso a Panamá, el 11 de diciembre de 2011. Murió en 2017 tras varios años afectado por un cáncer alojado en el cerebro.
Entre los objetivos de la invasión había varios principales:
Para comunicar la invasión, el entonces presidente Bush, tomó el teléfono y hablo con tres presidentes latinoamericanos. El objetivo: lograr apoyo o neutralidad a la decisión de actuar militarmente en un país de la región para deponer a un dictador.
En la madrugada del 20 de noviembre de 1989, Bush habló con Salinas de Gortari, presidente de México; Carlos Andrés Pérez de Venezuela y Carlos S. Menem, de la Argentina.
“Panamá Files”, accedió y publicó la desgrabación de esas conversaciones.
Estos son algunos de los momentos de la conversación con el entonces presidente argentino.
A las 3.41 de la mañana, hora de Washington, sonó el teléfono en Buenos Aires.
Bush: -“Perdón por llamarlo a esta horrible hora de Dios”
Menem: -“Por el contrario, es un gran placer escuchar su voz”.
Bush: -“Solo quiero tener la chance de contarle sobre los eventos en Panamá, si tiene un minuto”
Menem:-“Por favor, no he escuchado nada sobre eso todavía”.
A esa hora de la madrugada era lógico que le presidente argentino desconciera la marcha de la invasión a Panamá.
Tras la explicación del presidente Bush, se da este diálogo sobre la suerte de Noriega, ya exhombre fuerte panameño:
Menem:-“Por supuesto, no se preocupe por la hora. No es un mal momento. Es un buen momento para llamar. ¿Podría decirme, nuevamente, cuál es la situación de Noriega?”
Bush: -“Desconocemos la situación de Noriega. Creemos que está en Panamá ( en la ciudad). No ha sido detenido a este momento.”
Menem:-“Bien, En cualquier caso, hágame saber si hay alguna misión que pueda cumplir. Quiero ayudar”.
A 30 años de la invasión norteamericana a Panamá. Parte de esos documentos desclasificados hoy salen a la luz.