El salto se realizó desde un puente de unos 40 metros de altura mediante la modalidad conocida como rope jumping, una práctica similar al bungee jumping, aunque en este caso la persona queda suspendida por una cuerda fija y no por un sistema elástico.
Sin embargo, por causas que todavía intenta esclarecer la Justicia, la joven cayó directamente al suelo y murió poco después como consecuencia de las graves lesiones sufridas.
La alarmante declaración de los acusados
Uno de los puntos que más sorprendió a los investigadores fueron las declaraciones de los propios instructores. Según publicó el medio brasileño Fantástico, Luis Felipe Feliciano Egoroff reconoció ante la Policía Civil que cobraban 180 reales por cada salto y explicó que no existía una división de tareas específica dentro del grupo.
Además, cuando le preguntaron si había sido el responsable de colocar el equipo de seguridad o realizar la última revisión antes del salto de Maria Eduarda, respondió que no lo recordaba.
Maicon Fernandes Cintra también admitió haber participado de las inspecciones previas, aunque aseguró que tampoco podía precisar si había revisado el sistema utilizado por la estudiante.
Por su parte, el abogado de los tres detenidos, Rafael Gomes dos Santos, sostuvo que sus clientes continúan "en estado de shock" y que no logran explicar cómo ocurrió la tragedia.
Testigos revelaron que intentaron escapar
Varios testigos aseguraron que, tras el accidente, algunos de los responsables se cambiaron de ropa e intentaron abandonar la zona atravesando un sector con vegetación.
Para el juez, la muerte de la joven ocurrió en circunstancias completamente evitables y fue consecuencia de una "negligencia grave" en el desarrollo de una actividad comercial de alto riesgo.
La resolución también advierte sobre el riesgo de reiteración de conductas peligrosas, ya que los acusados organizaban este tipo de saltos de manera habitual sin contar con ningún tipo de formalización ante las autoridades municipales.
Investigan la desaparición de una cámara
La causa fue caratulada como homicidio doloso y, de las seis personas involucradas en la organización de la actividad, tres permanecen detenidas: precisamente quienes sujetaron a Maria Eduarda y la arrojaron desde el puente.
Además, la Policía Civil intenta determinar qué ocurrió con una cámara que la joven sostenía en sus manos al momento del salto y que aparece en las imágenes difundidas.
Quién era Maria Eduarda Rodrigues de Freitas
Maria Eduarda Rodrigues de Freitas había contratado los servicios de las compañías “Entre cuerdas” e “Ih voei” para lanzarse desde el Puente del Esqueleto en una caída de 40 metros.
La joven era graduada de la carrera de Educación Física y Gestión Deportiva y vivía en el municipio de Jandira, en el estado de San Pablo, a aproximadamente 150 kilómetros de Limeira, donde ocurrió el incidente.
Tal como mostraba en sus redes sociales, Rodrigues de Freitas disfrutaba de los deportes y de la actividad física. Además, según consignó el medio O Globo, compartía con frecuencia momentos de su vida cotidiana e imágenes relacionadas con la naturaleza y el bienestar.
En este sentido, horas antes del trágico desenlace, la joven había publicado una historia en Instagram en donde mostró la vista desde el puente del cual la arrojaron y, a modo de broma, escribió: “¿Quién fue la loca que me dejó saltar de un puente?“.