Existió un Walter White real. Un profesor de ciencias del estado de Texas, fabricó y vendió metanfetaminas en el instituto donde trabajaba. O Stephen Doran, un profesor de Boston con cáncer al que se descubrió traficando con metanfetamina el pasado mayo. Incluso existió un Walter White en la vida real, vendía anfetaminas y vivía en el estado de Alabama.
La casa de Walter White queda realmente en Nuevo México y pertenece a un matrimonio jubilado. Ninguna escena de Breaking Bad se grabó realmente dentro de la casa que es propiedad del matrimonio Padilla, una pareja de jubilados, sino que se grabaron escenas en los alrededores y en las afueras de la casa.
La muerte de Gus Fring estuvo a cargo del equipo de efectos especiales de The Walking Dead y fue basada en hechos reales. El personaje real se llamaba John Whitedale Parsons, un científico que tuvo un accidente y sobrevivió con la mitad de la cara destrozada durante varias horas antes de morir.
Breaking Bad no era una serie barata, precisamente. De hecho, cada capítulo tenía un precio de tres millones de dólares. ¿Elevado? Visto lo visto, una de las mejores inversiones de AMC ever.