Otras de las ventajas que tienen estos “Bosques verticales” es que las torres pueden absorber 30 toneladas de dióxido de carbono y producir 19 toneladas de oxígeno al año.
Para promover la ecología, Boeri consideró que había que “salir de la superficie del suelo” y postulo que lo conveniente era comenzar a plantar “a los costados de los edificios”.
Relacionado con la idea de este arquitecto, está la tendencia de los jardineros y paisajistas de crear jardines verticales, una propuesta que va desde las casas hasta proyectos como el muro verde del Cosmocaixa de Madrid, que tiene 15.000 plantas en 460 metros cuadrados.
Además, Boeri cuenta con proyectos de bosques verticales en varios países del mundo, como China, Italia, Suiza y los Países Bajos, entre otros países.
Además de los diseños arquitectónicos que hizo en Italia y que de apoco va proyectando en otros países, Boeri fue el promotor del Primer Foro Urbano sobre Bosques Urbanos, que se realizó en Mantua (Italia), y su modelo ya comienza a ser fuente de inspiración para otros arquitectos.
Por el momento, Boeri sigue proyectando torres invadidas de vegetación que fomentan su premisa de que la naturaleza debe ser la columna vertebral de la arquitectura.