En el caso contrario, se genera un “círculo vicioso”, en el cual estos pensamientos ansiógenos aumentan la ansiedad, la respuesta sexual se inhibe, la excitación se dificulta y eso aumenta la ansiedad. Esto puede generar frustración en las personas, que en muchos casos dan por finalizado el encuentro sexual.
La licenciada Cecilia Ce, que es psicóloga, sexóloga y autora de varios libros, escribió para Infobae una serie de consejos que ayudan a combatir estos pensamientos ansiógenos y que permiten disfrutar de la sexualidad sin tantas exigencias.
Si bien cada persona es distinta y, en algunos casos se recomienda hacer terapia para poder solucionar estas dificultades, la licenciada Ce, compartió los siguientes consejos que son de utilidad:
- Estar en el momento presente: llevar la atención a lo que sucede en ese momento conectando con los sentidos.
- Prestar atención al placer de tu pareja sexual: ocuparse de concentrar la energía en satisfacer al otro, va a ayudar a correr el foco de la preocupación.
- Comunicar: es probable que al otro le pase o le haya pasado lo mismo, o al menos pueda comprenderlo. Ponerlo en palabras puede ayudar a que la situación pierda el dramatismo que implica en la cabeza de cada uno.
- Hablarse a uno mismo amablemente: no hay nada más sanador que el amor propio, para estar bien con otro, primero hay que quererse uno.
- Correr el foco de lo genital: muchos de los pensamientos intrusivos tienen su raíz en la visión coitocentrista que las personas tienen del sexo y hay mucho por explorar más allá de lo genital.