El increíble ascenso argentino

El antecedente más cercano a River: CADU, el equipo que se presentó con ocho jugadores y dio pelea

Solo ocho jugadores de Defensores Unidos llegaron a la cancha y tuvieron que jugar con la ropa del equipo rival.
por Camila Valente |
Defensores Unidos

Defensores Unidos, el equipo que salió a jugar con 8.

¿Alguna vez el mundo del fútbol dejará de dar sorpresas? Imposible… Después del brote de coronavirus que se desató en el plantel de River Plate y que lo llevó a jugar el Superclásico con el arquero suplente de la reserva y con varios juveniles, ahora la cosa parece complicarse un poco más: la CONMEBOL le negó al Millonario la posibilidad de incorporar dos arqueros para el partido ante Independiente Santa Fe y deberá jugar con diez jugadores de campo, de los cuales uno deberá ser guardamenta.

Pero, ¿hay algún antecedente cercano a este hecho? ¿Alguna vez un equipo argentino tuvo que salir a la cancha con menos de 11 jugadores? ¡Claro que sí! En 2012, la Primera C, categoría de ascenso del fútbol argentino, fue protagonista de una historia muy peculiar. Defensores Unidos de Zárate, más conocido como el CADU, tuvo que jugar durante todo el primer tiempo con ocho jugadores y ropa que le había prestado Midland, el equipo local. ¿Qué ocurrió en la tarde del jueves 26 de abril de dicho año?

Como es habitual, CADU, el equipo visitante, se trasladaba en micro al Estadio Raúl Roberto Sabureau, ubicado en Libertad, para jugar ante Midland. El problema fue que, el transporte que llevaba a la delegación, nunca pudo llegar a destino debido al gran caudal de autos que se encontraban varados en la autopista del Buen Ayre ya que los piquetes que se estaban desarrollando impedían el paso. Por ese motivo, todo el equipo tuvo que movilizarse en taxis hasta la cancha.

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El partido tenía que comenzar a las 15.30 pero solo algunos jugadores del equipo visitante habían logrado llegar y, por eso, el árbitro designado, Sebastián Bresba, tuvo que tomar cartas en el asunto: “Este partido se tendría que haber jugado en febrero. En esa oportunidad, fuimos a la cancha tanto los árbitros como la delegación de Midland, el equipo local. Esperamos al CADU pero nunca llegó. Avisaron que se les rompió el micro y no podían llegar, así que tuvimos que suspender el encuentro. El partido se reprogramó para abril y, como ya se estaba terminando el torneo, había que jugarlo sí o sí. Ese día, el CADU tampoco llegaba a la cancha porque había un piquete así que le avisé a la AFA y a la oficina de árbitros, como se acostumbra en estos casos, y me pidieron que hiciera todo lo posible para que se jugara y eso fue lo que hicimos.”

Minutos más tarde, el presidente del Villero se comunicó con los dirigentes del Funebrero y con el árbitro para explicarles que el club pretendía evitar sanciones económicas y que, por ese motivo, quería que se jugara el partido, incluso si eso significaba que debían hacerlo con menos de 11 jugadores. En el estadio se encontraba el preparador físico del CADU, algunos jugadores que estaban convocados para jugar y un futbolísta que no había sido citado: Leonardo Luppino, que se enteró que iba a jugar mientras se comía un choripán.

El árbitro ofició de mediador y les pidió a los utileros del Funebrero que le prestaran ropa y botines a sus rivales para que puedan jugar ya que la utilería del CADU estaba en el micro. Incluso, el mismo juez prestó un par de botines que había llevado, pero así y todo, algunos tuvieron que jugar con zapatillas.

Como si esto fuera poco, este partido, que aún no había comenzado, tuvo otro hecho sorprendente: en el estadio estaba presente Gustavo “el Tano” Di Giuli, quién tenía todo acordado para convertirse en el director técnico del CADU la próxima fecha. Ante la ausencia del entrenador Jorge Franzoni, el “Tano” ingresó al vestuario y les dio algunas indicaciones a sus futuros dirigidos.

Después de tantas idas y vueltas, el duelo comenzó. En los primeros 20 minutos el local ya ganaba 4 a 0 y el equipo visitante se limitaba a tirar la pelota fuera de la cancha, tratando de hacer tiempo de forma reglamentaria. “El arquero, por ejemplo, cada vez que tenía que hacer un saque de arco, tiraba la pelota fuera del estadio. Llegó un momento en el que no había más pelotas dentro de la cancha y tuve que pedir que trajeran cualquier pelota de fútbol, aunque no fueran las aprobadas por AFA, para poder seguir jugando”, relató Bresba entre risas.

Antes de que termine el primer tiempo, llegaron dos jugadores más de Defensores Unidos y así lograron juntar 10 pero el equipo se fue al descanso perdiendo 5 a 0. En el entretiempo llegó el jugador que faltaba y ya, 11 contra 11, el segundo tiempo se jugó en igualdad de condiciones. El resto del partido es anecdótico: Midland ganó 6 a 0 pero los aplausos, sin lugar a dudas, se los llevaron los valientes futbolistas del CADU que salieron a la cancha pese a todas las adversidades.

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