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El bochornoso sorteo del Mundial de 1982: bolillas rotas y un equipo que saltó de un copón a otro

Sucedió en la previa del Mundial que se llevó a cabo en España. Esta gran desorganización marcó la historia del fútbol.
El sorteo de España 1982 es recordado por su gran desorganización. 

El sorteo de España 1982 es recordado por su gran desorganización. 

El viernes, desde las 13, hora argentina, se llevará a cabo, en Doha, la capital de Qatar, el sorteo del próximo Mundial. Este evento, que atrae las miradas de todo el ambiente futbolero, definirá el recorrido que tendrá que hacer cada país clasificado durante la competencia.

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Un antecedente bochornoso

Si bien los sorteos suelen ser muy organizados, hay un antecedente que marcó la historia del fútbol mundial por lo absurdo que fue. ¿A qué se debió? La desorganización por parte de la FIFA y el cambio de bolillas en el medio de la ceremonia le quitaron credibilidad a uno de los actos más importantes de cada Copa del Mundo.

En ese momento España atravesaba una situación socio-política particular que, tras el fin de la dictadura y el retorno a la democracia, se consolidaba como un territorio en constante cambio.

Felipe de Borbón, Príncipe de Asturias, Pablo Porta, Presidente de la Federación Española, Joao Havelange, máximo mandatario de la FIFA, Josepp Blatter, secretario general y Hermann Neuberger, presidente del Comité Organizador, fueron las personas que estuvieron a cargo de la organización de dicho evento.

Neuberger, particularmente, fue quien dio las primeras indicaciones para poder llevar a cabo un sorteo que, por primera vez en la historia, estaba conformado por 24 selecciones que se dividieron en seis grupos de cuatro equipos cada uno.

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Los hechos que evidenciaron la desorganización

El primer indicio de desprolijidad, que llamó la atención de los presentes, fue la designación de las cabezas de grupo, una de las reglas que se instauró en ese momento.

Las cinco selecciones que obtuvieron ese lugar por su desempeño en el campo de juego fueron: España, que era el anfitrión, Italia, Alemania, Argentina y Brasil.

Como faltaba un país para completar los seis grupos, la FIFA designó a Inglaterra (por encima de Polonia y Bélgica) con el argumento de que era acreedor de una Copa del Mundo que ganó en 1966.

Una vez que se establecieron las -polémicas- cabezas de serie, se llevó a cabo el sorteo de las bolillas. De forma poco clara, Bélgica, que tenía que ir al grupo en el que estaban Brasil y Escocia, terminó en el de Argentina. Cuando le consultaron el motivo de este hecho a Blatter, que ya era abucheado, dio una explicación inentendible.

Luego de eso, la bolilla que pertenecía a Honduras, se atascó a la vista de todos y se partió a la mitad, hecho que provocó la risa de los presentes y acrecentó la incomodidad de los organizadores.

Ese mismo proceso se repitió dos veces más, lo que demostró que la organización había sido totalmente precaria.

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