En el Bernabéu, el Real Madrid caía 0-3 con el Chelsea hasta que llegó Luka Modric, frotó la lámpara y habilitó a Rodrygo para que mande el partido al alargue. El croata vio al delantero brasileño donde nadie lo vio y le puso un pase increíble para estirar la definición de los cuartos de final de la Champions League.
