Opinión

Ni la eliminación a River pudo sostener el segundo ciclo de Russo en Boca

Miguel Ángel Russo ya no es más el DT de Boca. Los números y el funcionamiento fueron su perdición. A Riquelme ya atraviesa su primera crisis.
Hugo Balassone
por Hugo Balassone |
Riquelme decidió y Russo no es más el DT de Boca. 

Riquelme decidió y Russo no es más el DT de Boca. 

Ni las eliminaciones a River sostuvieron a Miguel. Ni esa expresión corporal de permanente calma en el volcánico mundo Boca. Ni el atenuante que el club no trajo a un 9 de jerarquía para reemplazar a Tévez. Ninguno de esos paliativos lo sostuvieron en el cargo.

Ayer por la tarde, Riquelme decidió que el ciclo Russo estaba cumplido. Su salida pudo producirse luego de la categórica derrota en Santos, pero hubo Copa Maradona pocos días después. La eliminación frente a Racing en la Copa de la Liga pasada también pudo ser un punto de quiebre para su continuidad.

El recambio del plantel le iba a permitir al técnico encontrar un nuevo estilo. Y el equipo tuvo una anemia en su juego que lo alejaba de la posibilidad de ganar. Y la racha sin ganar se hizo interminable. Y el final se anticipó 12 días después de superar a River en Copa Argentina.

Seguramente el repentino desplazamiento de los juveniles que le habían dado cierta energía al equipo resultó un motivo de desencanto, pero sobre todo queda a la vista que la poca ambición que muestra el equipo resultó el detonante.

Lo que ha sido una virtud en Russo en este tiempo fue la aceptación a situaciones de conflicto: desde las salidas de Pol Fernández, Buffarini, Ábila, Villa y hasta Tévez. Logró sobrellevar con prudencia esos puntos de tensión. Estas crisis, con otro entrenador experimentado, hubiera desatado una polvareda difícil de controlar.

La elección de Battaglia implicará una gran incógnita. Seguramente el conocimiento que tiene de los juveniles del club le darán la posibilidad de promover lo que para Riquelme es política de estado y que Russo había descartado en los últimos partidos.

Las buenas sensaciones que dejó el partido frente a Banfield acreditan un punto de partida interesante para ser confirmado en el cargo. La perspectiva de mediano plazo que esta gestión de Boca pareciera tener, se contrapone con urgencias de resultados en este torneo, y en la necesidad de clasificar a la próxima Libertadores.

Riquelme atraviesa su primera gran crisis como cara del fútbol de Boca. Primero apuntó a una renovación gradual del plantel, y ahora prescinde del técnico que eligió cuando asumió.

En esta nueva búsqueda, tendrá que proyectar un fútbol acorde a su gusto futbolero. El motivo por el cual fue elegido mayoritariamente por el mundo Boca. También Román, empieza a rendir examen en sus elecciones.

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