Amor al deporte

Ludmila Brzozowski: la argentina de los récords bajo el agua y cómo convirtió a su cuerpo en un laboratorio

Tiene cuatro récords panamericanos, dos sudamericanos y diecisiete argentinos en apnea de piscina. "Ser apneísta es un proceso maravilloso. Te va invadiendo cada rincón de tu vida y trasciende lo deportivo", reflexiona.
Marcos Marini Rivera
por Marcos Marini Rivera |
Vos estás privando a tu cuerpo de lo esencial que es respirar. Tenés que saber que esa situación te puede llevar a un riesgo

"Vos estás privando a tu cuerpo de lo esencial que es respirar. Tenés que saber que esa situación te puede llevar a un riesgo", dice Ludmila Brzozowski sobre la apnea deportiva. Crédito: Laura Babahekian

“La apnea es una competencia con uno mismo”, dice y repite Ludmila Brzozowski.

Lo más fácil sería decir que ella es apneísta, que logra estar cinco minutos y medio sin respirar bajo el agua y que también puede nadar hasta 142 metros en subacuático. Entender cómo educa el cuerpo y cómo regula sus emociones es algo mucho más complejo. En la vida de Ludmila, la apnea es la herramienta indispensable que le permite encontrar siempre las mejores respuestas a las peores preguntas que la vida le presenta.

Ludmila tiene 44 años y gracias a la apnea diseñó una vida que le hizo conocer de memoria su reflejo en el agua. Ella sabe que en las profundidades -sea de una piscina, lago o de un océano- le espera exactamente lo inesperado. Ludmila no está debajo del agua para esconder su propio poder, es su manera de compartir un secreto y gritarle al mundo que ama el deporte que practica. Ella se deja ocurrir al ritmo de su respiración, se siente libre y entiende que esa libertad es peligrosa y arriesgada, pero también es un juego divertido.

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"La premisa en esta actividad es nunca hacerlo solo", asegura Ludmila Brzozowski. Crédito: Laura Babahekian.

Bienvenidos a la historia de una mujer que convirtió a su cuerpo en un verdadero laboratorio. Ludmila Brzozowski parece que puede respirar cuando está debajo del agua. En su carrera ostenta cuatro récords panamericanos, dos sudamericanos, diecisiete argentinos en apnea de piscina y dos recientes en apnea en profundidad.

"No se trata de lograr metros o lograr tiempos sin respirar. Cuando a veces estoy mal por cuestiones personales, yo encuentro refugio en mi deporte. Tengo una cabeza muy inquieta, y estar ahí abajo me obliga a calmar esa cabeza, a calmar esos pensamientos o a tratar de ordenarlos para entrenar tranquila o jugar. A veces también juego en el agua. Ahí abajo como que me siento en carne viva, me despojo de todo", dice Brzozowski a A24.com.

“Ser apneísta en Argentina es un camino de ida. Acá y en cualquier lugar del mundo. No es un deporte muy popular, pero sin embargo los que nos acercamos de alguna manera por curiosidad o lo que sea, la apnea te va invadiendo cada rincón de tu vida, te va transformando y trasciende lo deportivo. Empieza a meterse como filosofía de vida”, agrega.

-La apnea requiere de tanta concentración, desaparece el pasado y el futuro. Todo se convierte en un inmenso presente. ¿Lo sentís así?

-Exacto, cuando estás conteniendo la respiración, tenés que tratar de consumir el menor oxígeno posible y hacerlo de una manera eficiente. Si vos pensás en el pasado o en el futuro y no en lo que estás viviendo en ese momento, te demanda mucho oxígeno. El cerebro es uno de los órganos que más oxígeno consume. Cuando hacemos apnea es pensar en vivir ese momento presente. En la apnea dinámica también tenés que prestar atención a muchas cosas técnicas y eso te entretiene de alguna manera. Pero tenés que tener mucho autodominio a nivel mental y a nivel corporal. Hay algo que se llama concepto de no mente, que es estar en el presente. Ni dos metros delante ni dos metros detrás. Es ese metro con el que vas avanzando. Si estás en apnea estática, que es mantener la respiración por tiempo, es más difícil para la parte mental porque estás quieto.

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-¿Se trata de educar al cuerpo o también hay una especie de sometimiento cuando estás debajo del agua?

-Un poco y un poco. La apnea se puede hacer desde lo recreativo y es ahí cuando uno busca que sea un ambiente relajado, de disfrute y no se llega a la fase de lucha, de sometimiento, que es cuando esas reacciones comienzan a generarnos incomodidades desde lo fisiológico. Cuando lo trasladamos al plano deportivo, toda persona que quiere desafiarse tiene que entrenar eso para poder extender las apneas. Pero es una elección personal. De cuando quiero estar en esa fase de relajada y después tengo mis momentos de entrenamiento duro que es una fase de lucha.

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"La apnea se aprende en el agua, se aprende sacando la pasión de adentro, se aprende explorando".

Crédito: Laura Babahekian.

-¿Qué consejos le darías a las personas que quieren practicar apnea y no saben cómo hacerlo?

-Yo comencé un poco de forma autodidacta. Lo ideal sería acercarse a un instructor que esté capacitado para eso. Sin embargo, la formación que se puede dar es muy escueta en comparación a todo lo que se pueda aprender desde la experiencia. La apnea se aprende en el agua, se aprende sacando la pasión de adentro, se aprende explorando. Lo sensorial, lo que nos sucede internamente se aprende más de esa manera. Pero lo principal es tener esa curiosidad porque ese es el primer paso que te va a llevar a hacia donde vos quieras llegar.

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Charla titulada: “Apnea: del caos a la calma”.

Charla titulada: “Apnea: del caos a la calma”.

Ludmila da charlas y hace un viaje introspectivo de toda su experiencia. Es la manera que tiene de expresarse y compartir una pasión por el agua que heredó de su papá. "La apnea me sirvió en un momento que fue un año difícil para mí y me fue dando herramientas que me ayudaron a reflotar en todos los sentidos. A darme otra visión, otra perspectiva. La apnea también comienza con reeducar a nuestra respiración, es escuchar al cuerpo y entenderlo de otra manera. La apnea es una competencia con uno mismo", asegura.

-En esa competencia con vos misma, ¿cómo imaginas que seguirá respondiendo tu cuerpo ante situaciones límites?

-Es increíble como el cuerpo se adapta. Pero también la apnea tiene algo muy interesante que la edad no te limita. Todo lo contrario. Si bien la juventud tiene ventaja obviamente por la fuerza y por la rapidez de recuperación. Yo tengo 44 años y también tiene su ventaja en un deporte que es muy diferente a otros. Acá necesitamos bajar la descarga de adrenalina, necesitamos relajarnos, enfocarnos, concentrarnos. La edad también te da la ventaja de que el metabolismo es distinto. Asimilas todo de otra manera. Trato de pensarlo así. En muchos momentos se me ha cruzado la cabeza dejar de competir pero más que nada por esas cosas de burocracia y todo ese desgaste que significa ser una deportista amateur y que muchas veces se hace difícil. Pero por el lado del amor que le tengo a esta actividad voy a continuar hasta que sea viejita. Es un proceso muy largo de autoconocimiento. De explorar sensaciones y los cinco sentidos debajo del agua.

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En la vida de Ludmila Brzozowski, la apnea es la herramienta indispensable que le permitió encontrar siempre las mejores respuestas a las peores preguntas.  Crédito: Laura Babahekian.

En la vida de Ludmila Brzozowski, la apnea es la herramienta indispensable que le permitió encontrar siempre las mejores respuestas a las peores preguntas.

Crédito: Laura Babahekian.

-¿Cómo educas al cuerpo, a tu mente y cómo son esos cuidados diarios?

-Me educo través del entrenamiento, pero también leyendo mucho, esto es algo nuevo y no hay mucha información en Argentina. El mejor apneísta no es el que tiene más fuerza, ni mejor técnica. Lo que necesitás es adaptación y eso se logra con el tiempo, con muchísima paciencia. En la apnea deportiva te enfrentas a situaciones estresantes que nada tiene que ver con la apnea recreativa. Cuando lo empezás a hacer de modo deportivo, vas a querer exigirte más y hay que tolerar cosas que no son cómodas. Una de las maneras que tengo de educarme es desvincularme de lo que pasa fuera del agua. Conecto mi cabeza con ese entorno líquido que me envuelve.

-Dentro de ese entorno líquido que contás, ¿ves el peligro?

-Por supuesto, vos estás privando a tu cuerpo de lo esencial que es respirar. Tenés que saber que esa situación te puede llevar a un riesgo. Nosotros lo hacemos por deporte y se supone que conocemos lo que hacemos, que estamos preparados y entrenados. El mayor riesgo en la apnea se da cuando se hace de modo recreativo y sin conocimiento.

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"No pensar en el pasado, no pensar en el futuro y estar en el momento presente".

Crédito: Laura Babahekian.

-¿Cuál es la premisa en esta actividad?

-Es nunca hacerlo solo. Si vos estás acompañado, te pueden asistir. Pero si estás solo, te hundís. Por más que sea un juego, no deja de ser una actividad en la que exigís al cuerpo a hacer algo que el mismo cuerpo lo va a entender como una situación de supervivencia. El cuerpo actúa en consecuencia. Dentro de esos mecanismos de supervivencia en nuestro deporte se llama Black Out. Eso significa un desvanecimiento, es un apagón donde perdés un ratito la conciencia. Es un mecanismo de nuestro cuerpo, cuando los niveles de oxígeno son muy bajos, el cerebro apaga las funciones voluntarias y entonces sigue funcionando el sistema involuntario. Todo lo que no necesita de nuestra voluntad para que ese poquito de oxígeno hay el cuerpo lo distribuya donde necesita oxígeno para sobrevivir. Pasa eso, ¡pum! te desmayas. Si tenés a alguien al lado que te asista como corresponda, entonces no pasa de una anécdota. Si no tenés a nadie, puede que no la cuentes más.

-¿Llegaste a soñar en que la apnea deportiva se convierta en un deporte olímpico?

-La Confederación Mundial de Actividades Subacuáticas (CMAS) ya empezaron con las gestiones para que sea un deporte olímpico. La parte que complica las cosas es que la apnea tiene algo muy diferente a otros deportes. La apnea no despierta adrenalina, no puede haber gritos en el público. Tiene que existir la tranquilidad, la quietud. Un silencio para que no desconcentre al apneísta. El clima es diferente, no genera una tensión en el público. Lo que sucede, sucede debajo del agua y salvo que haya una pantalla gigante para verlo, se hace muy difícil impactar con emociones al público. Que sea un deporte olímpico no me modifica la manera en la que yo vivo la apnea.