El hincha de Boca detenido anoche en Brasil tras realizar gestos racistas en el partido ante Corinthians por la Copa Libertadores fue liberado esta mañana tras haber pagado una fianza.
El hincha de Boca detenido anoche en Brasil tras realizar gestos racistas en el partido ante Corinthians por la Copa Libertadores fue liberado esta mañana tras haber pagado una fianza.
Leonardo Germán Ponzo recuperó la libertad luego de que la jueza interviniente le dé la posibilidad de salir con el resarcimiento económico, que fue de 3 mil reales, 600 dólares aproximadamente. Quedó imputado bajo el delito de injuria racial, que prevé entre 1 y 3 años de prisión, según informaron fuentes diplomáticas.
El fanático de 42 años recibió una denuncia por parte de un simpatizante del equipo brasileño que se sintió agraviado cuando lo observó gesticular imitando a un mono cuando se dirigió a sus rivales.
Tiene 42 años, es comerciante, vive a casi 900 km de Buenos Aires. Ponzo vive en la localidad de Bowen, en la provincia de Mendoza, a unas 10 horas en auto desde Buenos Aires. A pesar de la distancia, con cierta frecuencia organiza excursiones a la capital para los partidos de Boca. El último había sido el empate frente a Colón.
Su relación con el club también pasa por la idolatría de Rafael Di Zeo, el jefe de La 12. Ponzo tiene más de una foto publicada en sus redes con Di Zeo, quien lidera la barrabrava desde la década del '90.
Según sus redes sociales, Ponzo es padre de dos niños, uno de ellos con discapacidad. También comparte publicaciones que defienden la meritocracia y critican el feminismo. Posee una bodega en la ciudad donde vive y exhibe su negocio en un patrocinio del equipo local: el logo del comercio aparece en la espalda del uniforme del Deportivo Bowen, club que juega partidos de fútbol amateur en la región.