Pero importa tanto el logro como el modo. Porque fue un golazo espectacular. La inició Emiliano Vecchio, que se sacó de encima a Santiago Simón cerca de la línea de fondo con un caño, y tiró un centro bajo rumbo a la dirección del "9". Y Ruben cumplió con la ley del ex de la mejor manera que pudo: con un taco como único recurso para no ser tapado por Franco Armani.
Fue la antesala de un festejo emotivo en el Gigante de Arroyito, de un abrazo de agradecimiento con el asistidor, y del reconocimiento del pueblo canalla a un ídolo que siempre volvió.