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La historia del periodista argentino que se mudó a Japón y trabaja para la organización de los Juegos Olímpicos de Tokio

Carlos Arasaki
por Carlos Arasaki |
La historia del periodista argentino que se mudó a Japón y trabaja para la organización de los Juegos Olímpicos de Tokio

Julián Polo prácticamente sólo comparte la yerba con grandes estrellas del deporte argentino. No se trata de un raro fetiche, sino que está ligado a un emprendimiento personal que tiene al mate como principal protagonista. ¿Por qué el racionamiento de yerba? Porque allá no se consigue y hay que hacerla durar. “Allá” es Japón, donde este periodista de Villa Pueyrredón vive desde el 1° de mayo por el trabajo que consiguió a comienzos de este año: ser parte del Comité Organizador de los Juegos Olímpicos de Tokio. Hoy es el “manager of digital media en idioma español”.

“Me traje yerba de Argentina y mis viejos me trajeron 1 kilo cuando vinieron de vacaciones. Cuando se enteraron que me habían elegido, compraron los pasajes y estuvimos paseando por Kyoto, Hiroshima y Okinawa. Acá la yerba no se consigue y por eso trato de cuidarla. Queda más que nada para ‘Unos mates en Tokio’, una iniciativa mía que nació por la necesidad de hacer algo periodístico. Aprovecho la presencia de atletas y entrenadores argentinos que estén en Japón y los entrevisto con un mate de por medio. En definitiva, el mate es el vínculo, lo que nos ancla en el exterior. Y también lleva a la reflexión. Para la sección ya charlé con Santiago Lange, Julio Lamas, Luca Vildoza, Cecilia Carranza, Valentina Aguado y Naohiro Takahara, a quien fui a ver a Okinawa en el viaje con mis viejos”, cuenta por teléfono Julián, 25 años, sobre la otra actividad que le ayuda a despuntar el vicio.

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-¿Cómo llegaste a trabajar para la Organización de Tokio 2020?

-Siempre fui del palo del tenis. Tenía mi blog y trabajé muchos años en el Argentina Open. En 2016 había intentado acreditarme para el US Open y para los Juegos Olímpicos de Rio y no pude. Conseguí hacerlo finalmente para los Juegos Paralímpicos y antes de salir acordé hacer la cobertura para el diario La Nación. La experiencia fue increíble. Me enamoré del olimpismo y me dije ‘tengo que estar en (los Juegos Olímpicos de la Juventud) Buenos Aires 2018’. Entré a trabajar para la organización un año y pico antes de que empiecen y me terminé de enamorar. En esos Juegos me tocó viajar con el tour de la antorcha coordinando la comunicación. Y cuando terminaron, apliqué para Tokio 2020.

-¿Y eso se definió enseguida?

-El proceso de selección fue complejo, pero valoraron mucho mi experiencia en los Juegos Paralímpicos de Rio y en los Juegos de la Juventud de Buenos Aires. Apliqué en noviembre y tuve la primera entrevista el 10 de diciembre, al día siguiente de la Superfinal de la Libertadores. Me confirmaron en enero, cuando pensé que no se daba. Me llegó un mail para que viaje al mes siguiente, pero terminé yendo en mayo porque tenía que cerrar la cursada en ISER, donde estudié locución. Y desde el 1° de mayo de este año estoy acá.

-¿Te adaptaste fácil?

-Al principio te dan pasaje de ida y un presupuesto que te alcanza para un mes de hotel. Después te pasan el contacto de dos inmobiliarias para que te manejes y una vez que te mudás, con tu sueldo te pagás todo. Conseguir los muebles parece una boludez. Podés alquilarlos o comprarlos, pero el problema es deshacerte de ellos. Tenés que pagarle a una empresa para que se los lleven, no los podés sacar a la calle y ya. Pero al margen de eso, todo es excelente. No hay inseguridad, no lo tienen presente. Nadie se queda con nada que no sea suyo, te devuelven todo.

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-Además de los afectos, ¿qué se extraña?

-La carne, en serio. El asado. Acá la carne es cara. Comés, pero hasta ahí. Y esa energía latina que sentís cuando hablás con alguien de la región. A veces te olvidás, o no lo tenés tan presente, pero te comunicás con alguien en español y lo sentís. Los japoneses son muy amables, pero también son distantes.

-¿Cuál es tu función dentro de la organización?

-Como manager de digital media, hago un poco de todo. Soy host, edito, genero contenido para redes. Con mis compañeros, una surcoreana, un irlandés y varios japoneses, desarrollamos la estrategia y la planificación en redes. Pronto habrá una cuenta en español que será una cuenta oficial más para que los hispanoparlantes se sientan identificados y para charlar con los deportistas más destacados. La verdad que tenemos libertad para trabajar, pero esto es Japón y tiene que estar todo detallado.

El Comité Organizador de Los Juegos Olímpicos está integrado por 2000 empleados, cuenta Julián. Su lugar de trabajo está situado en el barrio Chuo-Ku, la zona de bahía de Tokio, a 1000 metros de donde estará la Villa Olímpica. “Tokio 2020 se dividirá en dos grandes zonas: la zona del legado, que reivindicará los escenarios utilizados en los Juegos de Tokio 1964, y la zona de la bahía, la de mayor innovación. Además de la Villa, ahí estarán la mayoría de las sedes y el MPC (centro de prensa). De esa forma, se reflejará la identidad de Tokio. Se puede vivir la tradición y la innovación en simultáneo. Se viven la historia y la modernidad”, explica Polo.

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-¿Hay más argentinos trabajando para Tokio 2020?

-En mayo éramos sólo dos: yo en comunicación y otro en NCS, el área que se ocupa de entablar los vínculos entre el Comité Organizador y los Comités Olímpicos y Paralímpicos Nacionales. Ahora se sumaron tres argentinos más ahí, que tienen distintas funciones, como laburos en diseño industrial, relaciones internacionales, administración deportiva.

-¿Qué se verá en estos Juegos que nunca antes?

-Cada Juegos Olímpicos quieren ser recordados por algo. Río 2016 por haber sido los primeros en Sudamérica, Buenos Aires 2018 por la igualdad de género, la ceremonia de apertura fuera de un estadio y las entradas gratuitas. Y Tokio lo será por organizar los Juegos más sustentables e innovadores de la historia. Los de 1964 son recordados como los de la reconstrucción. El legado es tangible. Autopistas, tren bala, poder industrial. Ahora, 56 años después, Japón ya es potencia y tiene que encontrar el legado por otro lado. Habrá menos infraestructura permanente. Y de las ocho sedes permanentes, más de la mitad ya están terminadas. Sólo restan el Estadio Olímpico, que estará listo a fin de año, el Estadio Acuático, la Villa Olímpica y la sede de voleibol. Se apuesta a reutilizar estructuras. Que haya sedes temporales, respetando la sustentabilidad y el cuidado del medio ambiente.

-A nivel desarrollo técnico y tecnológico será una locura seguramente…

-La energía que se utilice en los Juegos Olímpicos será de fuentes sustentables: energía solar y eólica. Las antorchas del tour están fabricadas con el aluminio de las casas que se utilizaron para los evacuados del tsunami de 2011. Los podios son de plástico reciclado. Los uniformes del tour están hechos, en parte, de plástico de botellas de Coca. Las camas de la Villa Olímpica son de cartón. El foco estará en la reconstrucción. Y la premisa es emitir carbón cero. En cuanto a la innovación, los Juegos Olímpicos se apoyan en los sponsors. Toyota desarrolló robots. Por ejemplo, hay uno que ayuda a los trabajadores y hace las veces de faja. Otro que asiste a personas discapacitadas. Otro al que se le pueden encargar comidas y bebidas. También está el robot de la mascota olímpica y paralímpica. Habrá autos sin conductores dentro de la Villa Olímpica para atletas olímpicos y paralímpicos.

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-¿Qué es lo más te impactó de todo lo que viste?

-A nivel personal, las medallas son algo muy simbólico. Están hechas con materiales reciclados de pequeños dispositivos electrónicos donados por empresas y por la gente. Las vimos, pero no nos dejaron tocarlas y nos hicieron firmar unos documentos de confidencialidad antes de que se presenten públicamente. Creo que son una muy buena iniciativa para promover el reciclaje.

-Antes de la entrevista me comentaste que había temas de los que no podrías hablar, ¿se puede saber al menos sobre qué?

-Sólo puedo decir que es sobre detalles de la planificación, de la organización interna. Es información confidencial y no podemos decir nada.

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Tips para periodistas (y turistas en general) en Japón (Por Julián Polo)

1) Comprar un chip con datos. No son caros. A partir de 1500 yenes. Básico para acceder a Google Maps. El sistema de trenes es impecable, pero el tema de las combinaciones es muy complejo. Tokio es la ciudad más habitada del mundo y eso se nota en el transporte.

2) La barrera idiomática es real y se siente. Los japoneses no suelen hablar inglés y son tímidos porque sienten que no lo hablan bien.

3) Algunas palabras en japonés pueden ayudar. “Arigaotou” (“gracias”), “sumimasen” (“disculpe”). Predispone mejor.

4) Para los periodistas, saquen alojamiento con anticipación porque esto va a explotar y Japón es caro.

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