La pulcritud en la que se encontraba la vivienda, sin rastros de pelea, ni sangre, se contradice con el resultado de la autopsia, además de que no se registró que haya salido del barrio cerrado en algún momento antes de su muerte entre las 10 de la mañana y las 17 del viernes.
Además, estaba vestido con la ropa del día anterior, pero la aparición de los cables que la viuda, que estaba de viaje al momento de los hechos, dijo no reconocer como propios y volvió a sembrar dudas en la investigación.
El pedido de la autopsia cambió el curso de la investigación
Desde la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 3 de Pilar que investiga el caso y la Fiscalía General de San Isidro ya estaban molestos con el tiempo perdido por la actuación del primer médico policial que el viernes fue a la escena y adelantó, al revisar el cuerpo, que para él se trataba de una muerte natural, que Wolfenson había sufrido un infarto, lo que encajaba con sus antecedentes de arritmias e hipertensión.
Pese a ello, el fiscal Andrés Quintana, quien la semana pasada reemplazaba a Camafreita en su fiscalía y que tenía como experiencia haber sido el último en investigar también en un country de Pilar el famoso crimen de María Marta García Belsunce, tuvo la precaución de ordenar de todas formas la autopsia que hizo darle un vuelco a la causa.
Ahora también se investigan las cámaras de seguridad y se pidieron otras medidas de prueba para poder determinar con certeza las últimas horas de vida de Roberto Eduardo Wolfenson.