Al momento del hecho, el hermano de Anahí se encontraba con su novia, quien quedó sola en la puerta del domicilio, por lo que Silvia aseguró que “fue muy extraño” ya que “quedó indefensa con la llave de la puerta en la mano y a nadie le interesó entrar a robar a la casa”.
Sobre el estado anímico de su hijo, Pérez Vilor comentó: “Él está muy mal. Ya estaba mal por lo de Anahí, como estamos todos. Ahora está con tratamiento psiquiátrico”.
A su vez, la mamá de Anahí contó que durante el día de ayer también recibió amenazas el adiestrador Diego Tula, entrenador del perro que encontró el cuerpo de la adolescente de 16 años y que resultó esencial para el esclarecimiento del hecho.
“(Tula) Me mostró las amenazas que le hicieron a los tres, a él, a la mujer y al perro. Le dijeron que si no cierra la boca los van a hacer boleta”, relató Pérez Vilor y precisó: “Este hecho se dio en simultáneo a lo de mi hijo, cosa que también me parece un poco rara”.
Por el hecho, el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 7 de Lomas de Zamora, condenó el año pasado a Marcos Bazán al considerarlo culpable de los delitos de "privación ilegal de la libertad agravada y homicidio triplemente agravado por alevosía, criminis causa y por mediar violencia de género" (femicidio), y como "partícipe necesario" de un "abuso sexual agravado por acceso carnal".
Anahí fue vista por última vez el 29 de julio de 2017 cuando salió de su casa de Parque Barón, en Lomas de Zamora, para dar un paseo y el 4 de agosto su cadáver fue encontrado desnudo, con lesiones cortantes y golpes en la cabeza, enterrado en la Reserva Natural Santa Catalina.