Ante ese escenario, cualquiera de ellos podría verse tentado a contar lo que sabe a cambio de obtener una condena benévola, inferior a los 15 años de prisión (acaso más) en expectativa a la que se exponen.
Curiosas “filtraciones”
Las “filtraciones” del contenido de algunos de los teléfonos secuestrados a los detenidos parecen apuntar en esa dirección. Desde el jueves al mediodía circulan supuestos datos de los peritajes, lo que no debería estar pasando puesto que rige plenamente el “secreto de sumario” decretado por la jueza Cristina Pozzer Penzo.
Los peritajes sobre los teléfonos fueron encargados a expertos de la Policía Federal, una fuerza de seguridad que depende del Ministerio de Seguridad, a cargo de Patricia Bullrich.
Las “filtraciones” y la interpretación mediática de ellas parecen destinadas a acorralar, al menos en la opinión pública, al marino Carlos Pérez.
El informe “filtrado” no dice lo que trascendió: no se hallaron archivos de explotación sexual infantil; sí, en cambio, fotos y documentos que llaman la atención sobre la personalidad de Pérez, pero muy lejos de un delito tan aberrante.
Si, efectivamente, hubiera una red delictiva detrás de la desaparición de Loan, Pérez parece un candidato perfecto para acogerse a la Ley del Arrepentido, una norma que fue impulsada y sancionada durante el gobierno de Mauricio Macri, en 2016.
La ley fue aprobada primero en el Senado y luego consiguió apoyo amplio en Diputados, gracias a la gestión del titular del Frente Renovador, Sergio Massa, y de un sector del peronismo que buscaba saldar cuentas internas con el kirchnerismo.
El antecedente de la Causa Cuadernos
Cuando en 2018 estalló la Causa Cuadernos, el difunto juez federal Claudio Bonadio dispuso detenciones masivas de ex funcionarios y empresarios; casi en simultáneo, el fiscal Carlos Stornelli les ofrecía la Ley del Arrepentido a cambio de recuperar rápidamente la libertad.
Aquella práctica fue muy cuestionada y aún hoy presagia nulidades cuando se celebre el juicio oral por la Causa Cuadernos, aún sin fecha.
No obstante, hay similitudes con el “escenario Loan”: detenidos que no esperaban estarlo y no están preparados para ello, una amenaza de condena alta, un interés por dar respuesta a una sociedad angustiada y, también, una lectura que impacta en la política.