Posteriormente, trató de cortar el cuerpo en pedazos, pero se arrepintió al comenzar a sentir náuseas y salió corriendo al exterior de la casa, donde le confesó a una vecina lo que había hecho.
"Tengo problemas, he matado a mi esposo", aseguró la señora Opanasiuk en declaraciones a un canal de televisión local que le había dicho su vecina. Inicialmente no le creyó, pero tenía las manos, los pies y la ropa manchados de sangre, así que entró en la casa y comprobó que no estaba mintiendo.
"Cuando entré, vi el cuerpo mutilado y las sábanas perdidas de sangre. Le pregunté dónde estaba la cabeza y me contestó que dentro de una bolsa", comentó la vecina. Fue entonces cuando llamó a la policía y la asesina confesó de nuevo ante las autoridades lo sucedido antes de ser arrestada.
El hijo en común de la pareja, de nombre Viktor, lamentó los hechos y dijo que no quiere volver a ver a su madre, aún cuando tenía conocimiento de los abusos por parte de su padre.
El vocero de la policía, Vadim Artiukhovich, habló ante los medios y explicó que era la única salida que vio la mujer para librarse de los abusos de su marido. De hecho, los vecinos habían presenciado algunas escenas en las que él la golpeaba y la llegaba a perseguir con un hacha. La asesina, de ser declarada culpable, se puede enfrentar a una pena de 15 años de prisión.