Al llegar a la dirección, la cómplice del delincuente estaba esperándolo en la puerta. La señora le preguntó al cerrajero el nombre antes de dejarlo pasar, ya que tenía el dato por las constantes llamadas que tenía con su supuesto hijo. Acto seguido, fueron hasta el garaje donde estaba oculta la caja fuerte, la cual Emiliano logró destrabar en menos de cinco minutos.
Cuando finalizó el servicio, la mujer le pagó y el cerrajero abandonó el lugar. Desde entonces, los delincuentes se encuentran prófugos. La denuncia fue hecha por la dueña de la casa y Emiliano tuvo que presentarse en la comisaría para declarar.