ver más
HISTORIA CRIMINAL

Desapareció a los 7 años y lo encontraron muerto en un árbol: la escalofriante confesión que resolvió el asesinato

La búsqueda de Eric Astorga duró nueve días hasta que su cuerpo apareció en un árbol. El giro inesperado en la investigación dejó en shock a su familia y a todo el país.

31 de marzo de 2025 - 16:20
Desapareció a los 7 años y lo encontraron muerto en un árbol: la escalofriante confesión que resolvió el asesinato

El 28 de agosto de 1996, Eric Rubén Astorga Benítez, un niño de siete años, desapareció mientras jugaba al fútbol con sus amigos en el barrio Kennedy, a minutos de Asunción, Paraguay. Lo último que se supo de él fue que se ofreció a buscar una pelota que había salido del campo de juego. Nadie lo volvió a ver con vida.

Su desaparición desató una intensa búsqueda que se extendió por nueve días, movilizando a la comunidad, a las autoridades y a los medios de comunicación. Sin embargo, el desenlace fue aún más perturbador de lo que cualquiera podía imaginar.

La desesperada búsqueda y las teorías

Desde el momento en que se alertó sobre la ausencia de Eric, su familia y vecinos organizaron una búsqueda incansable. Sus padres, Aurelio Astorga Aquino y Dalia Benítez, regresaron de un viaje y de inmediato presentaron una denuncia ante la Policía. La noticia se propagó rápidamente y la comunidad entera se sumó al operativo.

Las hipótesis sobre su desaparición no tardaron en surgir. Una de las primeras sugerencias fue que podría tratarse de un secuestro con fines extorsivos. Sin embargo, esta teoría fue descartada pronto, ya que la familia de Eric no contaba con los recursos económicos para pagar un rescate.

Otra especulación apuntaba a la posibilidad de un ritual satánico. Dos jóvenes de 17 años fueron señalados como posibles responsables, pero las pruebas en su contra nunca fueron concluyentes.

El caso parecía estancado, hasta que una nena del barrio encontró una escena imposible de olvidar.

El estremecedor hallazgo

El 6 de septiembre de 1996, Graciela González, de 12 años, caminaba de regreso a su casa cuando se detuvo frente a un árbol de mango. Algo llamó su atención en la copa del árbol. Lo que vio la hizo soltar un grito desgarrador que alertó a todo el vecindario.

Atado a una silla de plástico, suspendido entre las ramas, estaba el cuerpo de Eric Astorga. Llevaba puesta la misma ropa del día de su desaparición, y su rostro era inconfundible.

“De repente, miré hacia arriba y allí vi, como colgado en una rama, al mita’i (nene en guaraní)”, recordó la niña.

Las autoridades llegaron rápidamente y los bomberos trabajaron durante horas para descender el cuerpo. La escena era desconcertante. ¿Cómo había llegado el pequeño hasta allí?

Una confesión inesperada

El informe forense reveló que Eric había muerto por una fractura en la vértebra cervical y que su cuerpo llevaba al menos cinco días sin vida antes de ser encontrado.

La investigación dio un giro crucial cuando un niño del barrio comentó que había visto a unos vecinos sacando una heladera a la calle y limpiándola con una manguera. Este dato llevó a la policía hasta la familia Quintana Benítez.

El primero en ser interrogado fue José Félix Quintana Benítez, quien no tardó en quebrarse y confesar el crimen. Según su relato, Eric entró a su habitación en busca de la pelota y, en un intento de jugar, se tiró sobre él. José Félix, al intentar apartarlo bruscamente, lo empujó contra un placard. El impacto le provocó la fractura fatal en el cuello.

Desesperado, pidió ayuda a su madre y a su hermanastra para deshacerse del cuerpo. Juntas idearon una escalofriante solución: esconder el cadáver en la heladera de la casa y, días después, colocarlo en una silla atada a un árbol de mango.

La condena que generó indignación

A pesar del horror del caso, la sentencia contra José Félix Quintana Benítez fue de apenas cinco años de prisión. La familia de Eric intentó apelar la decisión, pero el recurso fue rechazado.

Las dos mujeres que colaboraron en el encubrimiento fueron condenadas a solo 10 meses de reclusión en la cárcel del Buen Pastor.

La comunidad no tardó en expresar su indignación. El asesinato de Eric Astorga quedó marcado en la memoria de Paraguay, no solo por la brutalidad del crimen, sino también por la impunidad con la que se resolvió el caso.

Compartir
Facebook
Twitter
Whatsapp

Noticias más leídas

Más sobre Policiales