Según la reconstrucción presentada durante el proceso, la adolescente quedó al cuidado de su madre en julio de 2013, mientras las personas que habitualmente colaboraban con su atención, entre ellas su abuela y su tía, se encontraban de viaje.
Lo que ocurrió durante esos días se convirtió posteriormente en el eje de una investigación que, más de una década después, terminó con una condena.
La muerte de Belén López y los días previos al desenlace
En julio de 2013, Belén López quedó bajo el cuidado directo de su madre en una vivienda ubicada sobre la calle Soria, en Posadas.
La situación tenía una particularidad fundamental: la adolescente necesitaba asistencia debido al Síndrome de Rett, una enfermedad poco frecuente que afecta principalmente a niñas y que puede provocar importantes dificultades motoras, de comunicación y autonomía.
De acuerdo con la acusación, Ramírez conocía perfectamente las condiciones en las que se encontraba su hija y las necesidades que tenía para alimentarse, hidratarse y recibir cuidados.
El fiscal sostuvo durante el juicio que, pese a que había alimentos disponibles en la vivienda, la adolescente no habría recibido comida ni agua durante varios días.
La acusación planteó que Belén permaneció en esas condiciones durante al menos siete días sin alimentarse, hasta que finalmente murió.
La gravedad de la denuncia llevó a la Fiscalía a sostener que no se trató solamente de una omisión de cuidados. Para Glinka, la conducta de la mujer tuvo una dimensión deliberada que justificaba la acusación por homicidio.
“Belén murió porque no le dio una sola gota de agua ni alimento”, afirmó el fiscal durante sus alegatos.
La frase sintetizó uno de los puntos centrales de la acusación: determinar si la muerte había sido consecuencia de una situación de abandono o si, por el contrario, existió una conducta intencional que debía ser juzgada como un homicidio.
Qué declaró la familia de Belén López
Durante el proceso judicial también tuvieron un papel importante los testimonios de familiares que conocían de cerca la situación de la adolescente.
Su abuela, Aldana De Lira, y su tía, Clara Ramírez, declararon que Belén se encontraba bien cuando quedó al cuidado de su madre.
Según sus testimonios, la adolescente tenía una alimentación adecuada y se encontraba en buenas condiciones antes de ingresar a la vivienda donde posteriormente murió.
“Ella estaba bien de salud cuando fue a la casa de su madre”, señalaron durante sus declaraciones.
También afirmaron que comía bien y estaba muy bien antes de quedar bajo el cuidado exclusivo de Ramírez.
Estos testimonios fueron considerados relevantes porque permitieron establecer un contraste entre el estado en el que se encontraba Belén antes de quedar con su madre y la situación posterior que fue reconstruida durante la investigación.
La Fiscalía utilizó esos elementos para sostener que las condiciones de salud de la adolescente no explicaban por sí solas lo sucedido y que el deterioro que desembocó en su muerte debía analizarse a partir de los cuidados que recibió durante esos días.
La acusación contra la madre de Belén
Uno de los aspectos más fuertes del alegato fiscal estuvo relacionado con la supuesta decisión de mantener oculta la presencia de Belén en la vivienda.
El fiscal Vladimir Glinka sostuvo que Ramírez no solamente habría dejado de proporcionar alimentos y agua a su hija, sino que además habría impedido que otras personas pudieran intervenir.
La acusación planteó que la mujer no avisó a familiares ni a terceros que Belén se encontraba bajo su cuidado, a pesar de que quienes habitualmente asistían a la adolescente estaban fuera de la ciudad.
“No solo le privó de agua y alimento, sino que se aseguró de que nadie más lo haga”, sostuvo Glinka.
Para la Fiscalía, ese elemento resultaba determinante para diferenciar el caso de una situación accidental o de una eventual falta de atención.
El representante del Ministerio Público sostuvo que nadie sabía que Belén estaba en esa vivienda bajo el cuidado de su madre, circunstancia que habría evitado que otra persona pudiera advertir el deterioro de la adolescente y brindarle asistencia.
La acusación pidió entonces que Ramírez fuera condenada a prisión perpetua, una pena considerablemente superior a la que finalmente determinó el Tribunal Penal Uno.
Una condena de 16 años por homicidio agravado por el vínculo
Después de trece años, el proceso judicial llegó a una definición.
El Tribunal Penal Uno de Misiones consideró a Mariela Andrea Ramírez penalmente responsable por la muerte de su hija y dictó una pena de 16 años de prisión por homicidio agravado por el vínculo.
La condena representa el cierre de una extensa etapa judicial para un caso que comenzó en 2013 y que tuvo como víctima a una adolescente de apenas 15 años.
La diferencia entre el pedido de la Fiscalía y la sentencia finalmente dictada también constituye uno de los aspectos destacados de la resolución: mientras Glinka había solicitado prisión perpetua, el tribunal estableció una pena de 16 años.
El fallo se produjo más de una década después de la muerte de Belén, en una causa atravesada desde el comienzo por las particulares condiciones de salud de la adolescente y por la discusión sobre el grado de responsabilidad de su madre.
Qué es el Síndrome de Rett que padecía Belén López
El caso de Belén también volvió a poner el foco sobre el Síndrome de Rett, un trastorno genético poco frecuente del neurodesarrollo que afecta principalmente a niñas.
Una de sus características es que el desarrollo inicial puede parecer normal. Generalmente, durante los primeros meses de vida no necesariamente se observan señales que permitan anticipar la aparición del trastorno.
Después de un período inicial de desarrollo, puede producirse un estancamiento seguido por una pérdida progresiva de capacidades que habían sido adquiridas, especialmente en materia de movimiento y comunicación.
El Síndrome de Rett está relacionado principalmente con alteraciones en el gen MECP2, ubicado en el cromosoma X.
La evolución y las manifestaciones pueden variar, pero entre las características asociadas al trastorno aparecen dificultades para realizar movimientos voluntarios, problemas para caminar y comunicarse y movimientos repetitivos de las manos.
También pueden presentarse problemas de equilibrio, alteraciones respiratorias, escoliosis y convulsiones, entre otras complicaciones.
Estas condiciones pueden hacer que las personas que padecen el síndrome necesiten distintos niveles de asistencia cotidiana, dependiendo de su situación particular.
Por ese motivo, el cuidado de una persona con Síndrome de Rett puede involucrar controles médicos y un acompañamiento multidisciplinario destinado a conservar las capacidades existentes, facilitar la comunicación y mejorar la calidad de vida.
Una enfermedad que requiere atención y acompañamiento
Actualmente, no existe una cura para el Síndrome de Rett, aunque existen tratamientos destinados a abordar sus diferentes manifestaciones y necesidades.
La atención puede incluir fisioterapia, terapia ocupacional, tratamientos relacionados con la comunicación y seguimiento médico para controlar síntomas específicos.
El abordaje suele requerir la participación de diferentes profesionales, debido a que el trastorno puede comprometer distintas áreas del desarrollo y del funcionamiento cotidiano.
En el caso de Belén, su condición de salud fue uno de los elementos centrales de la causa judicial. La Fiscalía sostuvo que su madre conocía las necesidades de la adolescente y que, precisamente por esa dependencia, la falta de alimentación e hidratación tuvo consecuencias determinantes.
La discusión judicial no se centró entonces únicamente en la enfermedad que padecía Belén, sino en las circunstancias concretas en las que quedó bajo el cuidado de su madre y en lo ocurrido durante los días posteriores.
Trece años de espera para una definición judicial
La condena contra Mariela Ramírez se produjo trece años después de la muerte de Belén López.
Durante ese tiempo, el caso atravesó diferentes instancias hasta llegar al debate oral en el que fueron expuestos los testimonios y los argumentos de las partes.
La familia de la adolescente tuvo que esperar más de una década para conocer una decisión judicial sobre la responsabilidad de su madre.
El paso del tiempo no modificó, sin embargo, el eje de la acusación: para la Fiscalía, Belén se encontraba en una situación de especial vulnerabilidad y dependía de los adultos responsables de su cuidado.
La sentencia finalmente estableció que Ramírez debía cumplir 16 años de prisión por homicidio agravado por el vínculo.
La resolución puso así un punto judicial sobre uno de los casos más dolorosos registrados en Misiones, aunque el recuerdo de Belén permanece ligado a una historia que comenzó con una adolescente que necesitaba cuidados especiales y terminó con una investigación por su muerte.
El caso de Belén López y una pregunta que atravesó el juicio
Más allá de la condena, el proceso judicial estuvo atravesado por una pregunta fundamental: qué ocurrió durante los días en que Belén quedó sola al cuidado de su madre.
Los testimonios de sus familiares describieron a una adolescente que, antes de ingresar a la vivienda, se encontraba en buenas condiciones dentro de sus posibilidades y recibía alimentación.
La Fiscalía, en cambio, reconstruyó un escenario en el que la adolescente habría quedado sin alimentos ni agua durante un período prolongado.
La diferencia entre ambas situaciones fue uno de los puntos centrales del debate.
Para el fiscal Glinka, la conducta de Ramírez excedió ampliamente una eventual falta de atención y constituyó un hecho criminal de máxima gravedad. El tribunal, finalmente, coincidió en atribuirle responsabilidad penal por la muerte de su hija, aunque estableció una pena menor a la solicitada por la acusación.
Belén López tenía 15 años cuando murió. Trece años después, su caso terminó con una condena de 16 años de prisión para su madre, en una sentencia que volvió a poner en primer plano las circunstancias que rodearon los últimos días de vida de la adolescente y la responsabilidad de quienes tienen a su cargo a personas en situación de especial dependencia.