“Al preguntarme si quería una orden de alejamiento, no hacer nada, o ir a las últimas instancias, me congelé, por el shock, por el miedo y la falta de sueño, y volteé a ver al cónsul, quien me recomendó ir a las últimas instancias”, continuó explicando Paola, quien detalló todo lo que le tocó vivir.
Todo parecía estar encaminado a favor de la joven que realizó la denuncia correspondiente y buscó justicia, pero en un interrogatorio descubrió que se estaba dando vuelta el asunto. “Fueron tres horas de interrogatorio en árabe, y en cierto punto me exigieron una prueba de virginidad. Por alguna razón yo había pasado a ser la acusada”, expresó.
Sin embargo, de un momento a otro las cosas cambiaron rotundamente y Paola se enteró que estaba siendo acusada de “infiel” por mantener relaciones extra matrimoniales y, por ese motivo, la Justicia de Qatar desmintió que la mujer había sido abusada sexualmente.
“Mi agresor fue absuelto del cargo de agresión porque, a pesar del informe médico, ‘no había cámaras que apuntaran directamente la puerta del departamento’, así que no había forma de constatar que la agresión sucedió”, explicó.
La mujer logró regresar a México, su país de origen. Sin embargo, la causa continúa abierta y la Justicia de Qatar exige que pague su condena.