Es la primera ocasión en que se investigan a miembros de la Armada como posibles responsables de la desaparición de Sofía Herrera. Esta conexión inquietante también enlaza el caso con la desaparición de Loan Peña, que tiene a Carlos Pérez como principal sospechoso. La posibilidad de que existan lazos entre ambas desapariciones plantea interrogantes preocupantes y obliga a las autoridades a revisar todos los detalles de ambos casos con lupa.
Mientras tanto, los fiscales Ariel Pinno y Mónica Macri trabajan sin descanso para explorar a fondo este nuevo ángulo. Si se comprueban las sospechas, podría ser el mayor avance en años para resolver uno de los casos más desconcertantes de Argentina.
Otra línea de investigación sugiere que Sofía podría haber sido llevada a Chile. Esta teoría ha llevado a una colaboración activa entre las autoridades argentinas y chilenas. Recientemente, se coordinó una reunión con el cónsul chileno en Río Grande y la Policía de Investigaciones de Chile (PDI) para intensificar la búsqueda en el país vecino.
Como parte de estos esfuerzos, se distribuirán nuevas imágenes de Sofía en los pasos fronterizos con el fin de identificar cualquier rastro que pueda conducir a su paradero. Además, se reanudaron las investigaciones para dar con José Dagoberto Díaz Aguila, un peón rural chileno conocido como “Espanta la Virgen”, quien se convirtió en el principal sospechoso desde su fuga en 2020.
Díaz Aguila fue identificado gracias a testimonios que lo situaron en el camping el día que Sofía desapareció. Un policía y un niño de seis años afirmaron haberlo visto en el lugar. Esta declaración fue clave para elaborar un identikit con un 75% de coincidencia con la imagen de Díaz Aguila. Desde entonces, Interpol lo busca sin éxito.
La madre de Sofía, en una declaración de 2022, expresó su frustración: “Les pedí que sigan buscando al nómade que está desaparecido y que no lo pueden encontrar por ningún lado. Es una persona que no tiene nada, vive en los campos, cruza caminando de Chile a Argentina y no lo pueden encontrar”.
Este hombre, acostumbrado a moverse por áreas rurales y a vivir sin dejar rastro, representa un desafío constante para los investigadores. Si su captura se logra, podría ser la clave para resolver dos desapariciones que han dejado una profunda marca en la sociedad argentina.
La posibilidad más dolorosa para los familiares de Sofía es que los captores hayan decidido acabar con su vida para ocultar el secuestro. Esta hipótesis, aunque desgarradora, es una línea de investigación que las autoridades no pueden descartar. La captura de Díaz Aguila o de los posibles implicados en la desaparición de Loan Peña podría finalmente arrojar luz sobre el destino de Sofía.
El caso de Sofía Herrera y su posible relación con Loan Peña no solo refleja las fallas del sistema de justicia en la búsqueda de menores desaparecidos, sino que también expone una red de sospechas que podría tener implicaciones mucho más amplias.