Los motociclistas sufrieron golpes, heridas y distintas lesiones, aunque permanecieron conscientes. “Como pudieron, los chicos se levantaron y pidieron ayuda”, relató Galván.
El conductor se fue y lo encontraron horas después
La situación generó preocupación entre los familiares porque, según la denuncia, quien manejaba la camioneta no se detuvo para asistir a los jóvenes y abandonó el lugar.
Galván contó que llegó al sitio y encontró a su hijo con el rostro ensangrentado. Ante lo ocurrido, la familia pidió la intervención policial y solicitó que se realizaran controles para localizar el vehículo involucrado.
Los efectivos iniciaron la búsqueda y finalmente encontraron la camioneta horas más tarde en Pinto. Allí los familiares pudieron conocer quién conducía el vehículo.
Se trataba del padre Miguel Espíndola, un sacerdote santiagueño. “Grande fue mi sorpresa”, expresó Galván al enterarse de la identidad del conductor.
A pesar del impacto, los jóvenes no sufrieron lesiones que pusieran en peligro sus vidas. “Por suerte mi hijo y los otros chicos están todos bien. Están con dolor, pero están fuera de peligro”, aseguró el padre de Jeremías.
Qué dijo el sacerdote y cómo sigue la causa
La investigación quedó a cargo de la fiscal Fernanda Vittar, quien ordenó distintas medidas para reconstruir la secuencia y determinar las responsabilidades.
Entre las diligencias previstas se encuentra un test de alcoholemia al conductor, que debía realizarse con registro en video y ante la presencia de dos testigos.
De acuerdo con lo trascendido, Espíndola habría explicado que llevaba la música a un volumen elevado y que, por ese motivo, no se habría percatado del impacto.
El sacerdote fue demorado de manera preventiva y, según la información conocida hasta el momento, recuperó la libertad durante las últimas horas.
Mientras tanto, la Fiscalía continúa con las actuaciones para establecer cómo se produjo exactamente el choque, qué ocurrió después y qué responsabilidad le corresponde al conductor de la camioneta.