La Justicia sostuvo que, mediante algún engaño, el portero llevó a Ángeles Rawson a un lugar dentro del edificio, siendo la fiscalía y la querella en desacuerdo sobre si fue al sótano o a la portería del octavo piso.
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Allí, se inició un intento de agresión sexual que se vio frustrado por la valiente resistencia de la joven. La situación se tornó fatal y Ángeles Rawson fue víctima de un homicidio.
Una junta médica determinó que la causa de su muerte fue estrangulamiento y asfixia, un trágico desenlace que ocurrió en no más de cinco minutos. Además, se descubrió que su asesino le había fracturado cinco costillas, la clavícula derecha y una vértebra.
Aunque no se consumó la violación, se encontraron lesiones paragenitales en una de las rodillas, en la ingle y en la parte interna de los muslos de la víctima, evidencia inequívoca de un abuso.
Según la sentencia, Jorge Mangeri ató y ocultó el cuerpo de la adolescente en bolsas de residuos para luego deshacerse de él en algún contenedor de basura. Al día siguiente, los restos fueron descubiertos en la Ceamse de José León Suárez.
En un principio, las sospechas apuntaban hacia un asesino desconocido que había interceptado a Ángeles Rawson en la calle. Sin embargo, todo cambió la noche del viernes 14 de junio cuando Jorge Mangeri fue llevado a declarar ante la fiscalía.
En un giro sorprendente, el ex portero se autoinculpó al confesarle a la fiscal María Paula Asaro: "Soy el responsable de lo de Ravignani 2360".
Aunque esta confesión no tenía valor legal en sí misma, la evidencia crucial contra el encargado surgió del análisis de ADN que reveló el perfil genético del portero debajo de la uña del dedo índice de la mano derecha de Ángeles Rawson. Este hallazgo probó que la joven había arañado a su asesino en un intento de defenderse.
Además, el propio Jorge Mangeri presentaba más de 34 lesiones, de las cuales más de 20 eran arañazos que habían sido disimulados con quemaduras. Un intento patético de ocultar su culpabilidad y negar los actos atroces que había cometido.
Finalmente, el 15 de julio de 2015, el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 9 emitió su veredicto y condenó a Jorge Mangeri a prisión perpetua como autor de los delitos de "femicidio en concurso ideal con abuso sexual y homicidio agravado criminis causae".
La justicia había prevalecido, pero el dolor y la tristeza perdurarán en la memoria de aquellos que siguen conmocionados por la pérdida de una vida joven y llena de esperanzas.