Las mujeres descubrieron que los hombres no solo les cobraban un alquiler por el alojamiento en la ciudad de Maldonado, sino que también les retenían los ingresos que obtenían por su trabajo sexual.
Las víctimas lograron llamar a la policía desde una estación de servicio
Además, se les prohibía salir sin autorización, y los hombres llegaron al extremo de colocar rastreadores en sus celulares para supervisar sus movimientos.
Las mujeres lograron pedir ayuda en la mañana del lunes, cuando iban a bordo de un auto Volkswagen Gol, con matrícula argentina, conducido por los implicados. Aprovecharon una estación de servicio y, con la excusa de que bajaran al baño, las víctimas llamaron a la Policía y les dijeron que estaban secuestradas.
Los funcionarios de Hechos Complejos y de Analítica fueron hasta el departamento donde estaban alojadas, pero cuando los dos hombres vieron los móviles policiales se fugaron.
Las jóvenes relataron a las autoridades que, aunque estaban conscientes de que viajaban para trabajar en la prostitución, no anticiparon el nivel de explotación y control al que serían sometidas. Incluso afirmaron que fueron drogadas para mantenerlas bajo control.
En una audiencia judicial que se hizo en la ciudad de San Carlos, la Justicia uruguaya imputó a los dos hombres por trata de personas con fines de explotación sexual. Como medida preventiva, mientras avanza la investigación, se ordenó su prisión durante 180 días.