Los brotes de ira de las personas se suceden como si fuesen una escena de la película “Relatos salvajes”. En esta oportunidad, una mujer estalló de furia en un registro de Mar del Plata. Allí le tiró la mampara de seguridad a un empleado, arrojó una silla y otros elementos que encontró a su paso. Días atrás, se vivió algo similar en González Catán cuando la hija de una jubilada no pudo concretar un trámite.
