El juez Schiavo señaló posteriormente que interpretó el episodio como “una intimidación al funcionamiento del sistema judicial” y expresó su preocupación por la seguridad del personal del juzgado, al tiempo que advirtió sobre la falta de medidas de seguridad adecuadas en el edificio, que no cuenta con sistemas de vigilancia suficientes. En la entrada de las oficinas judiciales no hay ni siquiera cámaras de seguridad.
Embed - ARMADOS CON CUCHILLOS: COPARON UN TRIBUNAL Y AMENAZARON A UN JUEZ
El ataque ocurrido en San Martín se suma a otros antecedentes registrados en el país vinculados a amenazas y ataques contra funcionarios judiciales, especialmente en causas vinculadas al crimen organizado. En Rosario, provincia de Santa Fe, fiscales y jueces que intervinieron en investigaciones y juicios contra bandas narcocriminales fueron blanco de amenazas y atentados armados, lo que derivó en la implementación de protocolos de seguridad reforzados, incluidos custodias permanentes y el uso de chalecos antibalas durante audiencias y juicios.
Estos episodios motivaron pronunciamientos de distintas entidades judiciales, que advirtieron sobre la reiteración de hechos de violencia dirigidos contra el Poder Judicial y reclamaron mayores recursos para garantizar condiciones de seguridad adecuadas. En algunas jurisdicciones, como respuesta, se dispuso el uso de equipamiento de protección personal para fiscales y se reforzó la custodia en edificios judiciales.
El ataque al juzgado de San Martín continúa bajo investigación con el objetivo de identificar a los responsables y establecer las circunstancias del hecho, mientras el episodio volvió a poner en discusión las condiciones de seguridad en las que se desarrolla la actividad judicial en distintos puntos del país.