“Era una persona que tenía un padecimiento de salud mental. No parece un hecho de emoción violenta”, indicó la fiscal sobre la investigación, “no se trata de un delirio la patología de esta persona, sino un trastorno en el que se iba y venía mentalmente, por lo que era necesario tomar mediación y eso no se cura”.
En tanto agregó: “Entiendo no se si es posible que una persona que esté a cargo de salud mental esté a cargo de tomar la medicación, tal vez era necesario que sea supervisado. No hubo otro colaborador en este hecho”.
La masacre no se veía venir
“No había ningún indicio de que esto pudiera pasar según los testigos que hablaron en la causa. Jamás se mencionó esto. En la escena del crimen de la mujer la casa estaba impecable y no había signos de lucha, era una familia muy querida en Tres Arroyos. Estamos esperando los resultados de la autopsia para determinar si fue alborada desde atrás la víctima”, sostuvo.
Rocío Villarreal, fue asesinada por su pareja de Fernando Dellarciprete, que también mató a sus hijos, Tiziano (10) y Francesco (4) un rato después. La Fiscal Natalia Ramos intenta determinar la logística del crimen y el estado de salud mental del principal sospechoso.